Nueve años de libertad

España desde el aire.

España desde el aire. (Foto: H. García)

 

Nueve años sin caminar por el Malecón, bajo el sol y la luna, con calor y olor a salitre; esquivando vendedores de maní, de sexo o de almas…

Nueve años mirando publicidad en la televisión: de zapatos, de autos, de resorts de ensueño; anuncios de lotería, contra el tabaquismo, el alcoholismo, la trata de seres humanos…

Nueve años sin escuchar reguetón a toda hora desde las bocinas del vecino de al lado, del frente, del bicitaxista, el chofer del autobús, los adolescentes que van amplificados…

Nueve años escuchando músicas de todo tipo, en idiomas tan disímiles como el portugués, el catalán o el valenciano, y terminar siempre buscando esa melodía que me transporta a la tierra de donde me arranqué, porque soy su hija mala-hierba, soy la que “sobraba”.

Nueve años contando los años, y no dejaré de contarlos jamás, porque nací de nuevo este 8 de septiembre, porque “quemando mis naves” abría un mundo nuevo, duro y solitario.  Sigue leyendo

Deja un comentario

Archivado bajo My life in (S)pain, Notas de exilio

Menos mascotas y más humanidad

Para que quede claro que no tengo nada en contra de perros y dueños respetuosos.

Para que quede claro que no tengo nada en contra de perros y dueños respetuosos. Yo en 2008, paseando por Huertas, me detuve ante este perrito simpático. (FOTO: L. PLACENCIA)

 

Advertencia: Este texto no está escrito para herir la sensibilidad de los verdaderos amantes de los animales (si lo eres no tengo que enumerar las cualidades que te hacen serlo), ni va dirigido a quienes son respetuosos con el medio ambiente, tienen un buen comportamiento cívico y respetan las normas elementales de educación. Este texto quiere centrarse en quienes, amparados por “un amor incondicional a sus mascotas”, descuidan normas básicas de buen comportamiento en sociedad.

La moda de tener perro

Empezaré por decir que nunca he sido de perros. En mi primera juventud habanera tuve gatos, heredados y regalados, nunca elegidos por mí. La primera fue Clotilde, una gata que ya estaba en el edificio cuando nos mudamos y que se quedó merodeando por casa, “tolerándonos”, y nosotros a ella. Hasta que un día desapareció. Algo similar ocurrió con mi gato Rayuela, lo tuve desde cachorro porque un amigo me lo regaló, y lo cuidé hasta que creció y en una de sus incursiones callejeras por las azoteas de la Habana Vieja no regresó más. Quiero pensar que eligió otro destino para vivir, porque los felinos son bastante más independientes que los perros.  Sigue leyendo

4 comentarios

Archivado bajo Sociedad...

Otra(s) soledad(es)

DSCN9101

El otoño y yo. (FOTO: L. PLACENCIA)

La soledad: esa joven que empieza a dejar de serlo. Esa muchacha envejecida y rodeada de gatos. Esa soltera rabiosa. Ese amante del silencio. Ese ermitaño de ciudad que no sale de su habitación y como galletas frente al ordenador como si no hubiera mañana.  Sigue leyendo

Deja un comentario

Archivado bajo Literatura

Tengo un silencio atragantado en la garganta

 Me, Madrid, 2011.
Hay días en que estamos tan tristes  —días en que no tienes ni espacio ni tiempo para llorar—, que hasta la tristeza se pone triste. Hay días de dolor y cal, de silencios incómodos y olores intensos. Días de latidos intensos, de agotamiento, y de que mi rostro se vea más viejo.   Sigue leyendo

2 comentarios

Archivado bajo My life in (S)pain, Personal

La madre de todos los cubanos

'La República', Capitolio de La Habana.

‘La República’, Capitolio de La Habana. (WIKIPEDIA)

 

El día que la madre de J. moría en La Habana,  sin que él pudiera estar a su lado, la madre de O. tomaba un avión en esa misma ciudad con destino a Estados Unidos, iba a encontrarse con su hijo tras más de dos años de separación. J. lloraba a su madre en España, porque no pudo verla por última vez, y O. sonreía a su madre en EEUU, porque la veía nuevo. Yo pienso en mi madre. En La Habana también. Sigue leyendo

2 comentarios

Archivado bajo My life in (S)pain, Notas de exilio, Personal, Política y mente

Soy una planta tropical en un invernadero de Madrid

Jardín botánico de Madrid. (Foto: L. Placencia)

Soy una planta tropical en un invernadero de Madrid. Siempre necesitaré del cálido sol y las buenas temperaturas. Siempre necesitaré del afecto, la dulzura y el mimo de un jardinero experto que sepa cómo tratar mi naturaleza. Puedo vivir toda la vida dentro de este microclima, pero no soy de aquí. Nunca seré de aquí. Tengo sueños y pesadillas con mi lugar de origen. Lo deseo y lo rechazo. Lo anhelo y lo desprecio. Lo amo, pero no lo odio; odio todo lo que me aleja de sus márgenes. Y lo peor es que, quizás, si me trasplantan allá, en mi tierra natal, no evolucione bien después de tantos años fuera, y me marchite. Soy una planta cubana en un invernadero de Madrid. No sé cuánto tiempo viva tras estos cristales, pero de algo estoy segura, viva donde viva, necesito que se respire libertad en el aire.

Lien C. Lau, My life in (S)pain, marzo de 2015.

Deja un comentario

Archivado bajo Personal

Gestos comunes de internet

Ilustración de Asaf Hanuka.

Ilustración de Asaf Hanuka.

El detalle de un escote apretado en 500 x 345 píxeles junto a la frase: «Hola que tal?» [sic]. Esa imagen encierra nuestro tiempo. Son los pechos de nuestra era de exhibicionismo digital. Las tetas internautas que saludan no sólo al presente, sino también al futuro, “inmortalizadas” para siempre en  un tuit, pero ¿será Twitter “inmortal”?  Sigue leyendo

Deja un comentario

Archivado bajo Vida Digital