Ha veces vemos pasan cosas malas delante nuestro. El viernes llovía y yo esperaba el semáforo para cruzar la avenida. Una mujer en la otra acera esperaba también, ambas nos mirábamos hasta que pasó un coche y la empapó de agua sucia. Ella se sacudió y esperó la luz verde. Yo crucé la calle pensando: ‘Qué suerte que no me pasó a mí’
En la noche Lindomar me cuenta como delante suyo detuvieron a un hombre por intentar colarse en el metro.
Este viernes fue Halloween y alguna gente andaba disfrazada. Un vampiro cobijó bajo su capa a una chica mientras esperan el cambio de luz en Gran Vía, lloviznaba y decidimos volver a casa. A lo lejos se paseaba por un portal La Muerte, venía caminando sola por un pasillo, y yo bromeé con la idea: ‘Te imaginas que alguien se disfrace así en Halloween para salir a matar’
En el telediario del domingo dan la noticia de un niño muerto a tiros en Virginia del Sur la noche de Halloween. Tocaba la puerta de un vecino con su familia en busca de caramelos.
Leo un post en Papelbit donde un hombre es detenido por intentar robar en un super…
Veo en la televisión un paisaje desolado de Mongolia, gente que vive en el fin del mundo, nómadas que sólo conocen por casa una tienda redonda y poco estable.
Gente que vive entre el fango y el agua, gauchos del fin de la Patagonia, indígenas en plena Amazonía, hombres de las montañas nevadas de los Pirineos, caminantes del desierto, habitantes de la remota Siberia, guajiros de la Sierra Maestra, personas que nunca pisarán otra tierra que la que tienen, por todos los que no alcanzarán a conocer otro universo, he de vivir el doble está suerte que me da la vida de estar hoy viviendo el invierno de Madrid.