Dedicado a ‘mi familia’, ellos saben quienes son…

Mi familia es un cuarto vacío
con mi madre sentada en el mismo sillón
donde mi abuela me dio nanas y vaivenes.
Mi familia es un cráter
donde dormimos mi amante y yo
para soñar que todos los días
podemos olvidar lo que soñamos.
Mi familia es un cepillo que no tiene utilidad
y va a parar a una gaveta,
junto a fotografías deterioradas y cartas españolas.
Mi familia es una madrugada en estertores de hastío,
un eclipse que nadie ve
porque todos duermen o mueren
perdidos en la impureza de la sangre.
Mi familia es la ausencia del otro sillón,
donde mi padre debía sentarse junto a mi madre.
Mi familia es ese balance vacío junto a una hoguera.
Soy yo que incinero nombre tras nombre
la legión oscura de mis parientes.
Mi familia no es la sangre que descendió de algún chino
traído a rastras por el miedo
o la dotación genética de algún español
aplatanado entre cañaverales.
No son esas palabras que remolco detrás de mi nombre.
Ni los años perdidos
sin columpios,
abrazos,
postales de navidad con la letra de aquél
que es mi hermano
o el hijo del hombre
que nunca me dio columpios
abrazos
postales
navidad.

Mi familia es el amor que mi amante pone
al tomarme de la mano
y cruzar conmigo
aguaceros
tristezas
la desdicha de este mundo
agujereado de imposible.
Mi familia es la eterna caricia materna
su voz espantando los miedos
ese cariño desproporcionado y limpio
como un diamante en la sombra.
Mi familia son los amigos
que me quieren por quién soy,
porque tomamos juntos la hiel y vino,
la felicidad y el tranvía de la distancia.
Mi familia es el mundo que he logrado construir
a fuerza de aprenderme a curar
yo misma las heridas.
Mi familia es mi propio cuerpo
que regenera la piel en cada despedida.
Mi familia será siempre la certeza
de que mi alma es el pago y el don
para que el amor surja, y con él
esa casa tibia
dulce
feliz,
ese refugio imprescindible,
y para siempre:
Mi familia.

Abril de 2007

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