De La china fuera de la CAJA

Frente al Museo Reina Sofía hay un gran despliegue policial, varios callidac de lujo y agentes trajeados con micrófonos diminutos. El paso a los transeúntes está detenido y por las escalinatas del museo bajan Zapatero y Medvédev rodeados de hombres. Algunos transeúntes gritan frases despectivas de los españoles a su presidente, y uno grita muy fuerte ‘no te queremos’. No queda claro si es al ruso o al español. Hombres y presidentes se montan en los coches y la caravana sale de prisa. Minutos después se reanuda el tránsito peatonal y el hombre que gritaba sigue su camino. Los polis se diseminan poco a poco y todo va volviendo a la normalidad.

Pienso en el valor de la libertad. Ese que perpetuaba una exiliada cubana enseñando a sus hijos que pedir democracia es su derecho. Ese derecho que sus primos cubanos no tienen, decia en medio de la manifestación de este domingo en Nueva York. En ella descubro a mi amiga Ton entre la multitud de una foto con Paquito D’ Rivera en primer plano, mi amiga que pudo olvidar de donde viene, pero no lo ha hecho porque sabe el precio de la libertad.

Había tomado mucho vino el viernes cuando le dije a una chica que en Cuba había estado presa 27 años. Ella no me conoce y no entiende porque digo eso. ¿Cuántos años puedo tener? ¿He estado en una cárcel? ¿Qué he hecho? No me decantaría por ninguno de esos caminos, simplemente dramatizaba porque bebí, pienso tratando de desmontar el síndrome que padezco.

Buenafuente en su programa de hoy está hablando de la libertad. Cada uno es libre, y los valores de uno mismo se demuestran en privado, dice y despide a Pepe Rubianes, en ‘Otro puto blog de mierda’ también lo recuerdan, pero yo nunca vi sus comedias, ¿estarán en Youtube?.

Miro la tele de reojo, leo post ajenos y noticias de destituciones de canciller y ministros en mi país, paso revista por los acontecimientos, las elecciones vascas y gallegas, el primer día de la semana laboral, una muestra de Saavedra en Casa Encendida, de regreso Rodin en el CaixaForum. Un lunes agradable que da paso al martes.

Recorro con la vista el espacio donde vivo, busco en mi cabeza una justificación para escribir, para que exista este texto en este sitio, y sólo se me ocurre que será bueno recordar una tarde cualquiera en Madrid, en este año y medio de vivir en libertad.