Soy blogger, soy popular, y eso nadie me lo quita, eso nadie me lo va a quitar.
China Habanera*

Desde el 2006 me acercaba tímidamente al mundo de la Web, como nos sucede a quienes recibimos la verdad a cuentagotas: un poco de acceso IRC, dialogar con personas desde cualquier punto del planeta, el e-mail como epistolario virtual, vía de intercambio, la Red, un dispositivo para canalizar ideas de otro modo. Sólo un grupo reducido podía acceder a esta comunicación, que hoy se ha extendido en la Isla un poco más, después de legalizar la pertenencia de un ordenador.
En casa le tirábamos una manta por encima a la computadora, estaba en plena sala y los fumigadores-informantes anotarían su presencia como si de un mosquito gigante se tratara. Como consecuencia habrían dos resultados: vendría un segundo inspector menos amable a decomisar el equipo ilícito o vendría el propio fumigador camuflajeado de ladrón. Vendría, de cualquier manera, una candela que nosotros evadíamos cubriéndolo como un gran altar, y lo era.
Lo es todavía, vivimos pegados a la virtualidad, cada uno busca en ella algo distinto. Información, placer, comunicación, negocio, creación… El ordenador es un objeto solitario que te coloca en una plaza cubierta de gente, (lo mejor es que no sudan, no están gordos, cojos, feos, no hay caras largas, nadie choca físicamente contigo pensarán algunos).
Era curiosa mi relación con la virtualidad en La Habana, no sabía lo que era un blog, pero no había manera de averiguar nada, no tenia acceso a Internet. Hacer la revista digital La CAJA de la china fue la manera que encontré de utilizar la red para escribir y mostrar la literatura de los que conocía. Siempre tuvo un sentido muy personal, como postear lo tiene, es mi visión de las cosas a fin de cuentas. No entiendo mucho de esas personas que dicen hablar por miles, y solamente están hablando en nombre propio, porque yo coincida en algo contigo no significa que me puedas anular; la Web deja que hablen todos.
Habría tanta gente en mi país que tendría un blog si tener Internet no fuera un pecado caro, si el pueblo cubano pudiera existir más allá de esa amorfa palabra, representada en Internet por unos pocos. Rostros que se repiten en noticias, entrevistas, fotos, videos, el decorado atrás es un gentío que pasa comprando el pan de la cuota, ajeno a quien posa en primer plano, inocente de que se habla de él, se lucha, se miente, se mata o se resiste en su nombre.

Cuando vivía en La Habana nunca supe quienes eran las damas de blanco, su Habana y la mía eran calles idénticas donde nunca me las encontré con gladiolos en las manos y blancas blancas blancas como si hubiera que limpiar la ciudad. Sólo veía iyabos desde San Isidro a Belén y a Jesús María. Y pensé que podían tener ese sentido de purificación visual en aquella ciudad sucia. Me resulta increíble que alguien esté siendo encarcelado por disentir pacíficamente y el vecino de al lado crea que le han encerrado por delincuente, aún para quien quiera creerlo, esa versión de los hechos no existe en los medios. Ni asesinatos, ni balseros, ni presos políticos, resguardado está el pueblo de imágenes que puedan herir su sensibilidad, resguardado está de la verdad, tenga ésta el tono que tenga. Una verdad que me pisa los talones, hoy descubro la otra parte de Cuba que no veía, y la que una vez fue mi verdad, la vivencial, la sentida, hoy se va diluyendo en chistes, canciones recurrentes, recuerdos que dan paso a otros, un viaje de superaciones.
Empezé este blog en 2008 y aún no sé bien que es ser un blogger, debí buscar en la Wikipedia, pero prefiero averiguarlo por el camino, a estas alturas si el manual de blogger existe no lo quiero. ¿Blogger profesional, eso existe?
Bloggear es un asunto personal, no se salva a la Patria bloggeando, no se funda una nación en el ciberespacio. Ser blogger está de moda. Mola. Es gratis, es divertido, es hobby, es necesidad, es negocio, es cool, es progre, es way, es una oportunidad, es una adicción, un masoquismo, un performance, exhibicionismo, egolatría, comunicación, una actitud ante la vida…
De una manera u de otra, estar en Internet completa la existencia contemporánea, teclear tu nombre en google y formar parte de una lista intangible de gente que burla las fronteras. Bloggear es conjurar la libertad, puede parecer poco, pero cuenta.
Free @ Internet para Cuba ya.

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*Parodiando uno de esos temas que se vuelven dichos callejeros, Soy Cubano, yo popular de la Charanga Habanaera.

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