Esquina de Luz y Oficios, Habana Vieja, Cuba.

Hoy vi esta fotografía y me quedé un rato contemplando esta esquina, tan simple e insignificante para algunos, y tan evocativa para mí. Por más de siete años pasé por allí, compré cigarros en el pequeño super de la otra acera, medicamentos en la farmacia, me senté en el parque del frente a tomar cerveza con algún amigo y pensar en el mundo, lejos entonces, intangible.
Esquina de Luz y Oficios, despintada, con los mismos borrachines de siempre en el quicio de la galería donde trabajé por cinco años, donde todavía alguno de mis compañeros y mi antigua jefa marcan horarios y rutinas que conozco.
Mundo al que no pertenezco, ya no puedo adentrarme en esa esquina nuevamente, no puedo sentir el sol y el olor de la bahía, no volveré a la esquina de mi balcón favorito a pensar como puede ser esta madrugada del futuro donde estoy contemplando mi pasado desde Madrid.
Cuesta mucho aceptar la muerte de los espacios.