A la edad de doce años Muñequita sabía que el mundo era un lugar grande, complejo, que Amada, su madre querida, no era una burguesa adinerada que podía satisfacer todos los gustos de la caprichosa niña. Amada era sólo una trabajadora de un país en Revolución.

País, las islas no deberían ser llamadas país.

Patria: tú deberías ser mi patria, pero un hombre no puede ser el país de una mujer ni de nadie, un hombre es sólo el país de sí mismo. Un hombre sólo puede amar y construir una casa sobre la patria que cada uno es.

Yo soy mi propio país. Isla-mujer con soledad de límites. Litoral que me distingue de este océano humano.

De la serie ‘El libro de Muñequita’, en proceso. Lien Carrazana Lau. 2008.