Partido Pirata Sueco. (Foto: Reuters)
Partido Pirata Sueco. (Foto: Reuters)

«El centro derecha avanza en Europa», dicen en el telediario cuando ya casi es el cierre de esta campaña que ha ocupado las pantallas hace dos semanas. No soy europea, no formo parte de esta “fiesta de la democracia”, pero no puedo evitar estar pendiente, preguntarle a mis colegas qué opinan de los distintos partidos, comentar lo soso de algunos debates, lo risible de las campañas publicitarias, la excepcionalidad de algunas propuestas. Ecologistas, xenófobos, piratas, extrema derecha, radicales de izquierda, llegarán al parlamento innumerables grupos minoritarios. Los socialistas se debilitan ante unos votantes cansados y/o abstinentes. Hay quienes son escépticos y prefieren quedarse en casa o en cualquier lugar ajeno a las urnas.

Vengo de un país donde jamás he ejercido mi derecho al voto, como yo muchos cubanos que hoy viven en Europa y han votado como ciudadanos europeos, ejerciendo ese derecho que nunca tuvieron en su país de origen. La mayoría de ellos sabe la importancia que tiene la democracia, incluso cuando se es consciente que se está eligiendo bajo la regla del “mal menor”, del castigo o la simpatía.

(¿En realidad habrá otro modo de votar? Espero que sí.)

Pese al poco entusiasmo generalizado de estas elecciones europeas, me resulta irresponsable la idea de castigar a la política con abstención. La política es una montaña rusa que no se detiene, te subas a ella o no. ¿Nunca estaremos representados realmente? Si fuéramos nosotros quienes estuviéramos en el lugar de los políticos seguramente habrían otros a quienes no representaríamos.

Solamente por ejercer la libertad de expresarse ⎯que otros en el mundo no tienen⎯, vale la pena tomarse unos minutos y votar. Siempre habrá algún partido que se ajuste en algo a ti, yo no podría decir a cuál hubiera votado, los candidatos del PSOE y el PP no me convencen, los verdes me parecen demasiado verdes, los Piratas Suecos al menos como minoría representan los intereses de muchos internautas, aunque su candidatura es tan irónica como el Chikilicuatre en Eurovisión, quizás sus peticiones tan específicas, en cambio, se puedan lograr antes que el bienestar que otros partidos proclaman.

Sea como sea, la política es la titiritera de este teatro del mundo y, lo queramos o no, rige nuestras vidas; participemos o le demos la espalda, seguirá ahí, mañana inundará las primeras páginas de los periódicos. Y yo, que no soy parte de Europa, pero vivo en ella, sigo sin entender como algunos desconocen la importancia de ejercer la democracia. Pero siempre habrá ante esto quien dirá que abstenerse también es legítimo, y claro, lo es, pero ¿qué puedo decir? Sólo conozco lo que es no tener derechos, sólo conozco dejar una y mil veces la boleta en blanco o tacharla completa.

Sólo conozco la imposibilidad de elegir.

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