¿El Copyright no es de nadie?, paradoja simpática la de la imagen que se usa para decir que un autor tiene todos los derechos reservados sobre su obra. (Fragmento de imagen de Wikipedia)

Hace unos días reactivé el contacto con una escritora que colaboró en La CAJA de la china, quería seguirle la pista a su literatura y proponerle colaborar en el blog. Ella se mostró receptiva y dispuesta, pero indecisa en el envío de cuentos inéditos. Su temor a publicar en la red radica en la fragilidad de los derechos de autor, teme que puedan robarle o plagiarle sus textos. Y claro, la entiendo, ella me escribe desde La Habana donde cuenta apenas con unas horas de cibercafé literario a la semana y su visión de la web no puede ser igual a la de un usuario entrenado, desde allí apenas tendrá ocasión de revisar los correos, responderlos, buscar concursos literarios, leer noticias quizás… Más allá de ser incapaz de imaginarme en que emplea su tiempo, sé por experiencia propia que la visión del mundo digital desde Cuba es muy limitada. No puede ser de otro modo en un país donde no hay libre acceso a internet.

Sin embargo, el temor a que usurpen nuestra propiedad intelectual y/o personal está en personas e instituciones de todos los países. Hoy comentábamos en el trabajo como la nueva Ministra de Cultura española está enfocada en frenar el intercambio P2P con objeto de evitar la “piratería” que sufre el cine español. Sin embargo, el cine español es uno de los menos descargados según los internautas. Paralela a esta lucha por el respeto a los derechos de autor se visualiza un panorama digital en constante desarrollo, las redes sociales permiten a los usuarios compartir todo tipo de archivos, los sitios de streaming ofrecen películas online y diversas web ya cuentan con agregadores sociales y la posibilidad de incrustar un código que genere la información desde un servidor externo a nuestra web. Hay muy poco en el mundo virtual que no esté interconectado, que no abarque esos términos de interactividad de la web 2.0. Pero la necesidad de proteger lo que creamos persiste, es una convicción arraigada en la conciencia humana, tenemos derecho a usar la web de diferente manera y eso digamos que, parafraseando el dicho: lo entiendo, pero no lo comprendo.

Hoy he retirado de este blog todas las imágenes que no sean de uso público o pertenezcan a terceros que no me hayan autorizado a ponerlas. Hoy he recibido un correo de una usuaria de Flickr que me pedía retirar su foto del blog ya que la había publicado sin su consentimiento. En el correo reconocía que yo había citado la fuente, pero pese a eso debí preguntarle primero. Apela a mi condición de artista para que comprenda su posición. El caso de esta chica es peculiar, al ir a chequear su perfil de Flickr veo que hay incongruencias en el uso de licencias, por un lado está el sello de Creative Commons de Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas y por otro el Copyright de toda la vida. En verdad esto no hace más que confirmarme que tengo que hacer un uso más consciente de la información, que a pesar de tratarse de un blog, de no lucrar sino publicitar contenidos ajenos, y no haber manipulado su imagen, el error es mío, porque todos no tenemos la misma visión de internet.

Cuando me ocurren estas cosas veo más clara mi postura. En materia personal sé que tipo de contenidos puedo compartir en la red, y en la medida en que lo haga con conciencia luego no tendré que arrepentirme del presunto mal uso que de ellos se haga. En el trabajo profesional hay directrices a seguir según la postura que uno elija. Hay quienes prefieren colgar sus obras literarias en proceso directamente en la web como mi amigo Martín en BARRENA, una novela digital que se puede seguir a la par que el escritor avanza en los capítulos. Quizá eso sea un impedimento en la futura publicación de un material que ya se ha mostrado digitalmente, pero amén de eso, el fenómeno de libros como resultado de bitácoras exitosas es un hecho singular. (Ni libre ni ocupado, Cuba libre. Vivere e scrivere all’Avana) La manera que tenemos de proyectar nuestro trabajo ha cambiado con internet, el miedo de la prensa plana ante la fortaleza de las plataformas digitales, los festivales de música online (Eristoff Internative Festival), revistas impresas se han sumado a la ola virtual publicando sus contenidos en PDF (Encuentro de la Cultura Cubana, última edición 51/52).
En la red existen y seguirán existiendo todo tipo de pensamientos contrapuestos y confluentes como en la vida real. Sé que tengo años de desventaja en el conocimiento de este universo, aún hay cuestiones del comportamiento cibernauta que desconozco, quizá por eso agobie a algunos con estas divagaciones sobre lo digital –sorry Shaggy, I need to talk about this to understand my work–. Pero tengo claro que quiero aprovechar el lenguaje libre, el Copyleft, el dominio público que puede derivar en más cultura y más información. Tengo claro que estoy aquí y ahora haciendo acto de presencia, mi pensamiento está indexado en el ciberespacio y puedes llegar a él, eso es lo que me importa, esos invisibles hilos que nos interconectan.

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