Yo debería escribir un libro, ahora que llueve sobre Madrid y escucho “Free” de Donavon Frankenreiter, cuando el año está por terminar, y otro año cuenta los minutos para asomarse, sacar su nariz de 2010 entre nuestros recuerdos ya sentenciados al pasado. Debería escribir un libro donde los personajes fueran todos esos colores que llevan las chicas en sus rostros, los abrigos, las bufandas, los sombreros de los señores, las gabardinas, los zapatos de imposible tacón. Debería escribir un libro que fuera como el último libro siendo el primero en verdad, debería escribirlo porque de él debería depender el fin de todos los libros, la Apocalipsis de las bibliotecas, el reencuentro con la manufactura, cuando escribir ese libro signifique la reaparición de un mundo sepultado. Pero no existe tal libro así, menos en mis manos o mi mente.

Tengo apenas palabras sueltas, ideas, deseos, y muchas ganas de verle la cara al 2010.

Felices días, diviértanse, sean sinceros con ustedes mismos, y encuentren ese punto donde se sienten a gusto. Pero recuerden, todos los días, es el último día de y para algo. ¡Vivid!, que la vida son 24 horas multiplicadas.

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