Este domingo son las elecciones generales en España, a unos le votarán y a otros los botarán… Y tú, español/a, decidirás eso. Sí, tú, porque por más que repitan algunos sectores de la sociedad española, ahora llamados indignados, que en este país hay una dictadura camuflada y comandada por los mercados, lo cierto es que aquí hay un sistema democrático, puede que demasiado joven -sufriendo la crisis de los treinta-, deficiente, quebrado por una crisis económica de carácter mundial, pero hay democracia y mañana los ciudadanos harán uso de ella definiendo con su voto quién gobernara España los próximos cuatro años.

No voy a escribir mi opinión sobre los partidos políticos; a quienes fundamentalmente va dirigido este texto los conocen de sobra, más que yo que soy una simple exiliada cubana con sólo cuatro años de estancia en la Península. No voy a exponer mi rotunda negación hacia Izquierda Unida como posible fuerza política válida porque los hechos y mi pasado son argumento suficiente para quien sepa razonar con coherencia y pueda entender que jamás podría estar de acuerdo con una política comunista, y mucho menos si está aliada a quienes han hecho tanto daño a mi país: Cuba. Las declaraciones de Cayo Lara hablan por sí solas de su falta de visión de futuro y su aletargado ideario.

Tampoco voy a referirme a UPyD cuyo programa político recoge la necesidad de incidir en el tema de los derechos humanos en Cuba, es un asunto que me importa pero entiendo que no es prioritario para ningún español, así tenga lazos familiares o simpatice con la Isla.

Aunque sea un punto muy importante, no hablaré del marcado bipartidismo español, si PSOE y PP son las formaciones políticas más fuertes en España es porque los españoles así lo quieren, opciones políticas tienen hasta el cansancio -y rozando el absurdo-, como recoge este artículo con tono humorístico: “España en cien partidos: cinco ‘serios’ y noventa y cinco chanantes”.

Lo cierto es que, amén de la jarana, ¿en realidad son opciones lo que le falta a España para elegir este 20 de noviembre o es voluntad de cambio, sentido común, responsabilidad, coherencia, empeño colectivo en aunar esfuerzos para sacar adelante un país con 5 millones de parados?

Cuando llegué a Barajas un septiembre de 2007, la crisis no había llegado todavía y la sociedad española disfrutada de su Estado de Bienestar sentados en terrazas y abarrotando comercios, pero no tardó en aterrizar cargada de dudas y mentiras, oculta bajo un falso velo de tranquilidad conque el PSOE envolvió el asunto, hasta que no pudo ocultarlo más.

No hubo crisis hasta que los parados llegaron a cifras escandalosas y no se paraban en barras de bar precisamente. No hubo crisis hasta que viste peligrar tu Estado de Bienestar, hasta que ya no podías irte de vacaciones a Holanda y tenías que conformarte con Benidorm, cuando pagar la letra del coche y la hipoteca ya no te dejaba dinero para más, cuando te viste en la calle sin trabajo haciendo fila en el INEM, cuando creíste que sentándote a acampar en una plaza, gritar, apedrear a los políticos, iba a solucionar algo.

No hablaré tampoco de la spanish revolution y sus reinvindicaciones, respeto el derecho a disentir, ojalá mi pueblo un día se levantara lleno de valentía y protestara masivamente, pero la realidad es que sólo en un estado democrático se puede protestar sin que la sangre corra por las alcantarillas. Sí, la sangre, dejémonos de demagogia barata y aceptemos que por muy indiscriminadas que hayan sido las cargas policiales a los manifestantes, España no es Siria, ni Yemen ni Cuba, ni siquiera Egipto o Túnez, no se puede comparar un régimen dictatorial con una sociedad que elige a sus gobernantes. Porque esos mismos políticos de los que hoy tantos se quejan, representan a otra parte de la sociedad española, bastante numerosa, que los puso ahí.

No voy a entrar en la disyuntiva de si sólo el voto es suficiente o no para hacer valer la democracia. Los canales están establecidos para la creación de formaciones políticas, si tanto te desalientan los partidos mayoritarios, si no te representan, ahí está la puerta para que formes parte del entramado si tu propuesta tiene un respaldo ciudadano. ¿O será que es más fácil esperar a que los políticos resuelvan los problemas y criticarlos  después hasta el cansancio si no resultan ser lo que pensábamos?

Pero tampoco voy a entrar en ese debate. Te voy a hablar de compromiso. Del tuyo como ciudadano. Del derecho que tienes a ejercer tu criterio, a formar parte de la sociedad en la que vives. Ese derecho que no tenemos otros ni en nuestro país ni en ninguno.

Cuando yo nací en mi mundo ya había crisis, si huí fue también de ella, de su aureola de podredumbre que lo convierte todo en miseria, y no sólo material, sino también humana, falta de valores, de ideología. Una sociedad donde la pobreza es el pan de cada día sólo puede generar desconfianza entre la gente, envidia, atropellos y mucha indiferencia ante el devenir común. El “sálvate tú por encima del cadáver de cualquiera”, la triste ruptura de una nación empieza por olvidar que para ser nación hay que estar unidos, aunque no seamos iguales, unidos en el deseo de crear un país donde haya espacio para todos.

No tengo voto en España ni en Cuba, pero tengo voz, mi voz que nadie podrá callar porque he aprendido que esa es la única manera que tenemos de ser libres: el pensamiento. No creo en el voto nulo o en blanco aunque sea también un legítimo derecho, no creo en él como opción porque, amén de su claro mensaje de hastío, no resuelve nada, no determina, y lo más triste, te anula como ciudadano, porque igualmente quienes voten decidirán un presidente. Un país necesita ser gobernado por alguien, y no serás tú, estimado lector, porque no quieres o no puedes, sea como sea, necesitamos un presidente, y mañana España decidirá.

Si algo pudiera pedirte sería que no te quedes al margen de tu propia historia, que no te cieguen los cantos de sirena de esos pescadores que aprovechan el río revuelto para arrancar votos de gente descontenta, que seas consciente de lo que necesita tu país para salir adelante en este momento, pero con objetividad, lo ideal casi nunca está disponible cuando más lo necesitamos. Que mires a tu alrededor, a Grecia, a Italia, como el espejo donde no te miras, y con suerte no te mirarás. Que el futuro se escribe en presente, que el pasado no vuelve por más que muchos vean fantasmas por todas partes, y que votar no es una pantomima, es la manera más eficaz que ha encontrado el hombre de ejercer la democracia.

No te diré a quien debes votar, eso sólo lo sabes tú, es una decisión personal e intransferible que dice de ti y de tus ideas, y por muy difícil o poco justas que te parezcan las opciones, tienes donde elegir, y créeme, que para quienes nunca hemos tenido ese derecho, es una aspiración y una esperanza.

Votar o no votar no es la cuestión, eres tú, son tus sueños, tu destino, tu sociedad, tu país, es que entiendas que formas parte de esa palabra llamada España, que no te quedes mañana en tu sofá lamentándote o ignorando lo que ocurre, que las bromas están bien, ponen azúcar a los temas álgidos pero la política es en realidad algo muy serio, si no respetas a tus políticos tampoco respetas a esa parte de la sociedad que los ha elegido, que cree en ellos, e incluso a ti mismo que los has votado alguna vez.

La política no cabe en la azucarera, como dice la canción de Carlos Varela, y tampoco cabe en este post que se ha hecho demasiado largo, sólo quiero  para terminar recomendarte este artículo de Iván de la Nuez, “El comunista manifiesto”  y decirte que no me gustaría vieras mis palabras como una intromisión, sé que no formo parte de esta sociedad aunque viva en ella, aunque su devenir me arrastre como a un salmón, no me han dado esa oportunidad todavía, pero si estoy hoy escribiendo este texto, a sabiendas de que puedo recibir muchas críticas, es porque me importa lo que ocurre en este país a donde he venido buscando el porvenir que en el mío no tenía.

Ánimo, España, y fuerza, la vamos a necesitar salga mañana el resultado que salga, porque lo inminente es que ningún superhéroe vendrá vestido de político, serán ustedes y los pasos que den los que les harán caminar hacia el futuro.

La cuestión es votar, porque puedes.