¿Dónde estás, azul complejo,
más allá de sonrisa marina?
¿Dónde estás,
palabra
pensamiento
fluido
que hacia de mí alguien especial,
lejos de senos que un día caerán
como toronjas secas,
después de labios,
de piel que se arrugará?
¿Dónde están esas palabras
que me salvarán?
¿Dónde
eso que me protegerá
de un grito efímero,
un beso agotado,
un amor que puede morir
con el tiempo?

Dónde está mi pequeño secreto
para vencer al tiempo
que hoy me siento tan simple
como un animal escondido,
asediado por altavoces fúnebres,
por gente indulgente y demacrada
que no mueve una célula
para destruir al miedo
que lleva y trae
los cuerpos moribundos.

Y en medio de mi agonía: un bolero
rompiéndose contra los sonidos
abyectos
terribles
del humo de los cigarrillos,
las burdas mujeres que blasfeman,
los coches ruidosos a hip hop.

¿Podré salir del planeta cuando muera?
Quisiera por un momento mirar desde afuera
este lugar donde vivo,
sentir que todo es insignificante
comparado con ese misterioso vacío negro
coronado de puntos que brillan.
Entonces, esta ausencia de palabras
ya no tendrá ninguna importancia.

 

 

Lien Carrazana Lau. La Habana, agosto de 2006.

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