Me gusta el café cortado en nuestro bar de «siempre».

 

  1. Me gusta sentarme sola en un quicio del barrio cuando hay sol y fumar un cigarro, escuchar música mientras miro los coches y la gente pasar.
  2. No me gusta la lluvia constante que hace más frías a las almas.
  3. Me gustan las canciones de Nat King Cole y la música vieja americana porque me limpian el rostro con una sonrisa de jazz.
  4. No me gusta que la gente tire sin pudor su amargura a los ojos de otros, viajando con el ceño fruncido en el metro en un derroche de egoísmo, pidiendo «compasión»  a gritos, ante una reinante falta de pasión: el invierno sopla dentro de los corazones que bajan la cabeza, se ajustan la solapa y tocan todo con guantes de miedo. Con la punta de los dedos.
  5. Me gusta la gente que sabe tocar con la mirada, con la imaginación, y con manos seguras de sí mismas.
  6. No me gustan los que señalan con el dedo, los que se creen superiores por escupir sobre la alfombra de bienvenida, los que se traicionan cambiando de amor-credo-ideología como quien cambia de bragas.
  7. Me gusta la franqueza del hombre sencillo, la sabiduría de un buen libro, oler la verdad en  sus mil formas: en una piedra desgastada, en una frase dicha al azar del post-orgasmo, en la sonrisa transparente del amor, en el te quiero de los tiempos difíciles, en la magia de lo cotidiano, en los niños curiosos y alegres, en el fondo de las cartas de amor, en las despedidas interminables, en los sueños que se repiten, en lo que no borra el almanaque, la distancia y las expectativas rotas.
  8. No me gusta la prepotencia de los más jóvenes, la primera juventud es violenta y apasionada como una canción de rock and roll, mirar abismos a través de una botella de alcohol, el túnel de unas piernas o los amores de un día; como una chica muy guapa y drogada que baila sola en el bar, así de delirante está la verdad prematura, tan tierna e inútil, filete de ternera sobre la mesa de un vegetariano.
  9. Me gustan las personas que cocinan sus certezas a fuego lento, con la pericia de un chef, con la creatividad de un artista, con la mesura de un filósofo, con la audacia de un héroe, con la serenidad de un adulto y con la pasión del enamorado.
  10. No me gustan tantas cosas de este mundo, pero algo tengo claro, me gustan las palabras y el uso que podemos hacer de ellas, me gusta llegar a ti, seas quien seas, y susurrarte al oído: «No estás solo/a, estas letras nacieron para que tú las leas, tómalas, haz con ellas un puente de piedras de colores, un baúl para guardar tus desencantos, una bufanda para abrigarte del tedio, un abrazo en un bosque de helechos, una casa con vistas al mar, una fiesta de cumpleaños sin homenajeado, un lago tibio para nadar entre metáforas». Me gusta estar aquí para contarlo. Aún con sus disgustos, me gusta la vida.