Ella está agarrada a mis testículos creando una coraza, un abrigo de piel. He caído en la malla de protección. A dos metros de la casi-muerte. Mis ojos miran el piso del circo, el brillo de los trajes que se derrama en cada acto, las pisadas, los goterones de sudor sobre la arena. Soy un equilibrista, y una frágil mano de mujer me salva de impactar contra el suelo. Cada noche se repite la función y ella, desde su sueño, sujeta mis huevos insomnes. El mundo nos aplaude. Y bajan el telón.

 

 

Lien C. Lau, Madrid, 2011.

 

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