‘El grito’, de Edvard Munch.


1. Azar

 

Cero deletreo:

abstinencia de palabras

omisión de pensamiento

blancura de la página

mutismo del verbo

sólo sonido insípido de moscas revoloteando alrededor de un espejo roto.

Doble espejo

fracturado

caído

¿al azar?

 

2. Las despedidas

 

El día que la negra se fue no sentí nada. Igual cuando madre se fue. (Entiéndase irse como cambio de escenario, absolutamente nada filosófico ni metafórico). Tony marchó mucho antes. Antonio después. Pedro también. Y otros muchos volverán a irse, pero yo no iré al aeropuerto. No despedí a nadie, ni a madre siquiera. La vi darme la espalda luego de un beso, me quedé temblando, lloré sin que me viera. Era una fría noche de febrero y mi amante me abrazó. Luego las lágrimas se secaron.

 

3. El grito

 

Cuando los cubanos miramos el mar

no observamos por observar

ese compacto volumen de agua.

Detrás de cada ola,

como una letra,

un susurro,

está la historia anónima de un nombre.

Un nombre que grita.

Y el grito se llena de agua,

el mar empieza a entrar por el cuerpo,

y uno ahí, impotente,

con las manos atadas

mirando el horizonte del límite,

el grito

como una imagen en la mente.

Hace falta vivir,

respirar,

para medir el justo valor

de cada palabra no dicha

a tiempo.

 

4. Oyendo Budha Bar I

 

TRACK 7: Si te vas, mi cuerpo no podría ya respirar, mis días se llenarían de soledad, ya nada importaría si no estás, sin ti, ya no hay tiempo, me dicen que el tiempo ayuda a olvidar el dolor, a olvidar el amor, tiempo, tiempo, tiempo…

TRACK 8: Ya no estás más a mi lado corazón, en el alma sólo tengo soledad, y si ya no puedo verte, porque Dios me hizo quererte para hacerme sufrir más.

 

5. Diálogos

 

Luciérnaga: Sonreír en la oscuridad es como encender un fósforo.

Aerodinámico: Prefiero dejarme llevar, ser un papalote humano.

 

6. No me escriban más e-mails

 

  1. No estoy preparada para dejar luego de recibirlos.
  2. No estoy preparada para dejar de contestarlos.
  3. Si quiero y querré saber siempre, pero saber duele.

Lien Carrazana Lau, La Habana, 2007.

Anuncios