Escribir porque…

  1. Te corre por las venas un grito insoportable cuyo eco traduces como un monje delirante transcribiera versos sagrados.
  2. Es un ejercicio mental, un crucigrama que vas rellenando a medida que lo inventas, y en ocasiones te sorprendes del resultado. 
  3. Te da la gana, la reverendísima gana, la madre de todas las ganas, y ganas.
  4. Generas sonrisas, expectativas, mundos, telón y obra, misterio, simpatía, energía, zozobra, discordia, desconcierto, ilusión, celos, envidia, fantasía, sensibilidad, nostalgia, rebeldía, confianza, amistad, discrepancia, fe, verdad, mentira, utopía, torrente de estados de ánimo.
  5. Hay un hombre, dos, tres, miles, buscando algún trozo de texto que llevarse a los ojos, y tú se lo das, hasta que se llenen, hasta que sus órbitas se dilaten, hasta que se queden ciegos de tanto leer, les das todo tu texto caliente.
  6. Te necesitas, y es una manera de tenerte, como en una instantánea, el alma congelada, una foto que no se repetirá, eres autor(a) por única vez, así, de modo irrepetible, ahí estás, en el fondo del texto, sonriendo, posando sin posar para el lector-fotógrafo.
  7. Es un espejo para mirar a otros, la vidriera donde fugazmente se reflejan los transeúntes de esta ciudad virtual: la literatura.
  8. La ficción es la máquina del tiempo y el mundo paralelo, la segunda vida, el laberinto donde el Minotauro es el silencio: la hoja en blanco pidiendo texto.
  9. Aprendimos unas palabras, una manera de comunicarnos, un código para descifrarnos, un lenguaje que es como un par de guantes para el invierno y una sombrilla en verano.
  10. Es la cura a esa enfermedad que se llama creación.