(LIFE)

 

Un muchacho de los años 50

me ha tomado del brazo,

dice que soy su esfinge,

su café caliente,

una mañana de sol en Alaska.

 

No quiere tenerme,

no me necesita presa entre nadie.

Las aves deben ser libres,

en el aire está la libertad.

 

Me enamora un muchacho de los años 50,

con una canción del Benny,

con un poema de Neruda.

 

Me mira,

calla,

deja su amor escondido,

maldice el fin de siglo,

sus ilusiones,

se recuesta en la silla:

«Por qué aún no inventaron

esa máquina del tiempo».

 

 

Lien Carrazana Lau, Santa Clara, Cuba, 1998.

Publicado en la revista Conexos.