Raúl Castro en el homenaje a Ernesto 'Che' Guevara en Santa Clara, 8 de octubre.
Raúl Castro en el homenaje a Ernesto ‘Che’ Guevara en Santa Clara, 8 de octubre.

Ayer se cumplieron 50 años de la muerte de Ernesto “Che” Guevara, el asesino argentino que gran parte de la izquierda mundial venera como héroe. El guerrillero sanguinario que hundió la economía cubana cuando fue Ministro, fusiló sin juicios ni miramientos —y se jactaba de fusilar, como dejó claro en su discurso en la ONU en 1964—; un homicida al que el régimen castrista ha convertido en modelo impuesto para los niños cubanos por décadas desde el triunfo de la involución que otros llaman “revolución”.

Yo también tuve que jurar de niña: “Pioneros por el comunismo, seremos como el Che“, también tuve camisetas con la foto del asesino, pero me logré desprender del adoctrinamiento; no soy extraordinaria por ello, sólo soy una persona que piensa por sí misma, y que no se conformó con la historia que le vendieron. 

Este domingo Raúl Castro apareció en Santa Clara, en Villa Clara para homenajear al argentino en el Complejo Escultórico Comandante Ernesto Che Guevara, lugar que recibe todos los años a miles de turistas y que fue rápidamente reparado antes de esta celebración. Reparado con recursos del Estado, como no han sido reparadas muchas viviendas, e incluso instituciones, de esta región cubana, una de las más afectadas tras el paso del huracán Irma.

Tampoco el general-dictador ha visitado a los damnificados, no ha ido a dar el “aliento revolucionario” que su hermano Fidel Castro solía entregar in situ para darse baños de masa tras catástrofes naturales. Raúl Castro solo se ha limitado a pedir “confianza indestructible en su Revolución” desde un mensaje escrito en la prensa oficial, ignorando así a miles de cubanos que han perdido todo lo que tenían y, que ya sea en Villa Clara, Camagüey o La Habana, se quejan de la nula respuesta gubernamental ante esta catástrofe. ¿Dónde están los innumerables donativos?, se preguntan muchos cuando ven que el Gobierno les vende colchones, sábanas, cazuelas, cafeteras y cocinas a precios desorbitados (900 pesos en moneda nacional, unos 37 dólares, más de un salario medio de cualquier cubano).

Tras el paso de Irma por el Caribe, el mandatario francés Emmanuel Macron cruzó el océano para llevar toneladas de agua, alimentos, medicinas y equipo de emergencias a Guadalupe, también visitó la isla franco-holandesa de San Martín y luego a la vecina San Bartolomé. El “malo” de Trump estuvo en Puerto Rico tras el huracán María —tarde y errático, pero estuvo—; en cambio, el general cubano no envía ni a su vicepresidente a las zonas afectadas por Irma en un intento por aparentar.

El régimen cubano ya no quiere aparentar nada, no necesita seguir simulando que está en medio de un cambio reformista, ya tiene lo que quería: la nula atención del resto del mundo ante sus desmanes totalitarios, vía libre para seguir por años secuestrando los derechos de todos los cubanos, nueva guerrita con EEUU tras los presuntos “ataques acústicos”, gasolina para su maquinaria de mentiras y perpetuación de la represión, unas “elecciones” fingidas a la vista donde no permiten la participación de ningún candidato independiente, un pueblo amaestrado que —salvo pequeñas excepciones: llámense disidencia y/o populacho que se junta por la carencia de insumos— es incapaz de levantarse para exigir sus derechos fundamentales y prefiere asistir como rebaño a actos políticos para cantar loas a criminales como el Che Guevara.

 

Acotación: Hoy, 10 de octubre, se cumple otro aniversario del día en que Carlos Manuel de Céspedes le dio la libertad a sus esclavos en 1868, día que simbólicamente se conoce como el inicio de la Guerra por la Independencia de Cuba. ¿Qué está pasando hoy en la Isla? Los restos de Céspedes son trasladados cerca de los del dictador Fidel Castro, en otro robo y tergiversación de la Historia en favor de perpetuar el falso mito de la revolución, ese engendro convertido en dictadura, la más longeva de Occidente. Triste reconocerlo pero, por el momento, continuará…

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