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La china fuera de la Caja

Arte, Literatura, Cuba y todo lo demás…

Autor

Lien C. Lau

Nací el 22 de agosto de 1980, en el barrio de Luyanó, en La Habana, Cuba. Y ese es sólo el principio de la historia de una serie de mudanzas, Santa Clara, Trinidad, La Habana otra vez y ahora Madrid. Esta última mudanza me ha des-colocado a otra dimensión, he viajado de la ficción a la realidad, he revivido del coma profundo y ahora intento comprender por qué soy la hija renegada de papá comunismo, la muñequita defectuosa de la fábrica de mutantes, ahora trato de vivir disfrutando de todo lo que se me negó. El resto, eso que ponen los curriculums puedes leerlo en mi página web: http://www.liencarrazana.com/

Lisboa, meu amor…

Lisboa, 2016.

Este viaje era muy importante porque era la primera vez que salía fuera de España desde que llegué a este país en 2007. Qué mejor lugar que Lisboa, la bella decadente. Qué mejor fecha que en verano, en nuestro cumpleaños.

Aunque han pasado muchos meses, no quería dejar de escribir algo sobre este viaje a Portugal el año pasado. Quizás para muchos que han tenido la suerte de conocer medio mundo desde pequeños (porque han crecido en países libres, porque sus padres les han llevado de viaje o porque han tenido un pasaporte sin estigmas) puede que viajar no sea gran cosa, pero para mí, que no pude salir de Cuba hasta los 27 años, viajar es vivir dos veces, es crecer aceleradamente, cobrar de modo revertido algo de la experiencia que no pude tener cuando vivía en la isla-cárcel.

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Sobre la tumba de Fidel Castro, una rumba patrimonial

Rumba cubana, ilustración de Armando. (WOLFSONIAN.ORG)

La rumba cubana es declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. La noticia se dio a conocer este miércoles, pero en Cuba no la bailan ni la cantan: no celebran. La Isla está en toque de queda.

La muerte de Fidel Castro opaca toda noticia, ocupa todo espacio periodístico. Su ausencia se hace presencia obligada. En la Isla prohiben la música, las bebidas alcohólicas, dejan de emitir dibujos animados y telenovelas en la televisión, donde hasta se evitan “los buenos días” como saludo. El dictador se ha ido de este mundo, pero su legado, la dictadura, continúa.

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Música y ética: Por qué no voy a un concierto de Los Van Van

'Basura musical', Lien C. Lau.

Música, música, música siempre

Qué somos sin la música, apenas ruidos andantes. Silencios que respiran.

Necesitamos la música como las abejas necesitan a las flores. Bueno, quizás no tanto, pero es parte de lo que alimenta nuestro espíritu.

Desde los tiempos del fuego, ahí estábamos alrededor de una fogata para cantarle a los dioses o a las doncellas, para animar a las tropas o celebrar las victorias. Los sueños hechos música tienen mejor ritmo, las películas mudas no son tan mudas si un piano les cuenta secretos.

Cocinamos, andamos, viajamos, bebemos y hasta trabajamos: escuchando música; cantamos en la ducha si estamos felices, y si estamos tristes apagamos las luces y nos tiramos en el sofá o la cama a escuchar ese disco que nos retrata por dentro y por fuera. Ese disco que tarareamos como si se nos fuera la vida en ello.

La música nos inspira si es buena. Si es mala no debería ser llamada música, si es mala nos atormenta (como el eterno reguetón de mis exvecinos habaneros) y despierta sentimientos agresivos, (ganas de romperle las bocinas) y tienes que arremeter con “tu” música y buscas la más agresiva que tengas, (en la Cuba del 2000 un poco de Rage Against the Machine, Marilyn Manson o Red Hot Chili Peppers me valía) aunque nada contrarresta al reguetón, como el agua, por todas partes en la Isla exsalsera y exsonera.  Seguir leyendo “Música y ética: Por qué no voy a un concierto de Los Van Van”

En blanco

'...Es una historia invisible', Lien C. Lau.

Cuando te miro fijamente me quedo en blanco, como tú, quizá por eso te he escrito tanto, para llenarte, engordarte, ensuciarte, poseerte, yo te follo, hoja en blanco, y a veces, también, te fallo.  Seguir leyendo “En blanco”

Cuba no existe

 

mapamundisincuba

Los cubanos no existimos, más allá de cuatro nombres de escritores, músicos y artistas famosos, más allá de los negritos con maracas en las calles de La Habana…  Esos que si no existieran, los turistas los inventarían para hacerse la foto de rigor. Incluso algunos, si conocen a un cubano fuera del perímetro de la Isla inexistente, se asombran, casi con reproche, de que no sea mulato/a y no sepa tocar las claves acompañadas de unos pasos de guaguancó.

Los cubanos no existimos, si no es para aparecer en algún chiste español diciendo “mi amol”, si no es para bailar salsa y sonreír, para ser simpáticos y sexuales, para “agradar” al otro. Si eres serio/a, hipercrítico/a, hueles “a primer mundo” y eres blanco, no te aparezcas por Centro Habana o serás el blanco de todo tipo de proposiciones (yuma, ¿quieres tabaco, ron, chica, droga, mi alma?); te desconocerán (y jinetearán) hasta tus propios coterráneos.  Seguir leyendo “Cuba no existe”

Nueve años de libertad

España desde el aire.
España desde el aire. (Foto: H. García)

 

Nueve años sin caminar por el Malecón, bajo el sol y la luna, con calor y olor a salitre; esquivando vendedores de maní, de sexo o de almas…

Nueve años mirando publicidad en la televisión: de zapatos, de autos, de resorts de ensueño; anuncios de lotería, contra el tabaquismo, el alcoholismo, la trata de seres humanos…

Nueve años sin escuchar reguetón a toda hora desde las bocinas del vecino de al lado, del frente, del bicitaxista, el chofer del autobús, los adolescentes que van amplificados…

Nueve años escuchando músicas de todo tipo, en idiomas tan disímiles como el portugués, el catalán o el valenciano, y terminar siempre buscando esa melodía que me transporta a la tierra de donde me arranqué, porque soy su hija mala-hierba, soy la que “sobraba”.

Nueve años contando los años, y no dejaré de contarlos jamás, porque nací de nuevo este 8 de septiembre, porque “quemando mis naves” abría un mundo nuevo, duro y solitario.  Seguir leyendo “Nueve años de libertad”

Menos mascotas y más humanidad

Para que quede claro que no tengo nada en contra de perros y dueños respetuosos.
Para que quede claro que no tengo nada en contra de perros y dueños respetuosos. Yo en 2008, paseando por Huertas, me detuve ante este perrito simpático. (FOTO: L. PLACENCIA)

 

Advertencia: Este texto no está escrito para herir la sensibilidad de los verdaderos amantes de los animales (si lo eres no tengo que enumerar las cualidades que te hacen serlo), ni va dirigido a quienes son respetuosos con el medio ambiente, tienen un buen comportamiento cívico y respetan las normas elementales de educación. Este texto quiere centrarse en quienes, amparados por “un amor incondicional a sus mascotas”, descuidan normas básicas de buen comportamiento en sociedad.

La moda de tener perro

Empezaré por decir que nunca he sido de perros. En mi primera juventud habanera tuve gatos, heredados y regalados, nunca elegidos por mí. La primera fue Clotilde, una gata que ya estaba en el edificio cuando nos mudamos y que se quedó merodeando por casa, “tolerándonos”, y nosotros a ella. Hasta que un día desapareció. Algo similar ocurrió con mi gato Rayuela, lo tuve desde cachorro porque un amigo me lo regaló, y lo cuidé hasta que creció y en una de sus incursiones callejeras por las azoteas de la Habana Vieja no regresó más. Quiero pensar que eligió otro destino para vivir, porque los felinos son bastante más independientes que los perros.  Seguir leyendo “Menos mascotas y más humanidad”

Otra(s) soledad(es)

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El otoño y yo. (FOTO: L. PLACENCIA)

La soledad: esa joven que empieza a dejar de serlo. Esa muchacha envejecida y rodeada de gatos. Esa soltera rabiosa. Ese amante del silencio. Ese ermitaño de ciudad que no sale de su habitación y como galletas frente al ordenador como si no hubiera mañana.  Seguir leyendo “Otra(s) soledad(es)”

Tengo un silencio atragantado en la garganta

 Me, Madrid, 2011.
Hay días en que estamos tan tristes  —días en que no tienes ni espacio ni tiempo para llorar—, que hasta la tristeza se pone triste. Hay días de dolor y cal, de silencios incómodos y olores intensos. Días de latidos intensos, de agotamiento, y de que mi rostro se vea más viejo.   Seguir leyendo “Tengo un silencio atragantado en la garganta”

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