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La china fuera de la Caja

Arte, Literatura, Cuba y todo lo demás…

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En proceso

Consejos de adicto

 

La felicidad es una droga y su efecto dura muy poco. Lo que dura un orgasmo, un viaje de verano, la buena cena, el enamoramiento. La felicidad es una droga que no vende nadie, se compone de pequeñas esquirlas de otras drogas, que se pueden comprar o no, pero no garantizan su efecto inmediato Seguir leyendo “Consejos de adicto”

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La película de lo que (no) es tu vida

‘Le temps detruit tout’ (El tiempo destruye todo). Fotograma del filme francés ‘Irreversible’ (2002)

 

Fotograma, del inglés frame. Marco para delimitar esa vida (i)limitada del cuadrante  ⎯¿hacia dentro o hacia fuera?⎯. Nos perdemos en cajas cóncavas, estamos en viajes distintos. Cada uno en su fotograma.

Escucho a Lecuona y recuerdo el xilófono del metro, el músico que lo tocaba era malo. Se iba muy rápido de ritmo para acabar en golpes machacadores. Daban ganas de llamar a la Federación contra el Maltrato Instrumental (que no sé si exista).

El frío me cala aún. El frío, mi callado enemigo. Llegó la primavera, un poco. Pero aún no ha aflorado al exterior de mi piel. La primavera creció hacia dentro y creó bosques tropicales, selvas amazónicas, imposibles montañas del centro de mi cuerpo. Seguir leyendo “La película de lo que (no) es tu vida”

Un sueño antes de dormir

[2:42 a.m. Un día cualquiera del verano de 2006]

Crónicas nocturnas donde sin ser espejo mi rostro se refleja en todos y en todo. En cada cosa soy, con esa certidumbre tristísima de que somos semejantes en tanto, porque por muy distintos caemos en el pecado del (de)amor. Seguir leyendo “Un sueño antes de dormir”

La negación

Escribamos una negación.
Tú y yo masturbándonos.
Uno frente al otro.
Sin tocarnos.
Mirándonos.
Escribamos una historia donde neguemos que queremos sentirnos.
«No me folles, no me folles, no me folles». Seguir leyendo “La negación”

El insomnio de los átomos

 

La Noche pesa en los ojos, pero intentamos seguir en pie, desafiando al sueño, al dolor, a las canciones, a la nostalgia. ¿A qué? A todo y a nada. La nostalgia vive en uno como lombriz solitaria, se esconde a veces, y otras ruge desde el pozo de nuestro yo. Lo cierto es que el tiempo es implacable borrando heridas. Heridas abiertas y sangrantes que un día sanarán. Esa sangre roja en tu mano sanará. Esa cicatriz será sólo nostalgia, ¿de que? De un tiempo abolido por el Hoy. Seguir leyendo “El insomnio de los átomos”

Dolly, (no) cry

Muñequita sin ropas y acostada. Una música tristísima se deja caer a través de la radio. Se escurre por las bocinas como lágrimas. Siempre lágrimas.

Érase una vez una muñeca que lloraba sin parar. Una muñeca que estaba prisionera dentro de su propio cuerpo. Los sentimientos no podían salir y ella quería gotearlos como si los ojos fueran nubes, plomizas nubes de otoño. Seguir leyendo “Dolly, (no) cry”

La Patria

A la edad de doce años Muñequita sabía que el mundo era un lugar grande, complejo, que Amada, su madre querida, no era una burguesa adinerada que podía satisfacer todos los gustos de la caprichosa niña. Amada era sólo una trabajadora de un país en Revolución.

País, las islas no deberían ser llamadas país.

Patria: tú deberías ser mi patria, pero un hombre no puede ser el país de una mujer ni de nadie, un hombre es sólo el país de sí mismo. Un hombre sólo puede amar y construir una casa sobre la patria que cada uno es.

Yo soy mi propio país. Isla-mujer con soledad de límites. Litoral que me distingue de este océano humano.

De la serie ‘El libro de Muñequita’, en proceso. Lien Carrazana Lau. 2008.

Sobre los secretos y el pudor


Hay cosas que nunca diremos, pero nos morimos de ganas por decirlas. Como si revelarnos fuera dar fe de nuestra existencia. Diariamente. Por eso miles, centenares, millones de personas ahora mismo escriben sus biografías instantáneas en el ciberespacio. Atestan la web con sus blogs-diarios donde cuentan y recuentan el tiempo hora tras hora, sin pudor del silencio.

Intentan construir una visión nueva de sí mismos, porque nadie escribe nunca la verdad, ni siquiera la propia. Toda verdad subyace en el terreno de lo inmediato, eso piensa Muñequita, para quien la verdad es lo incontable, lo que no se puede llevar a la literatura ni al arte, lo que nadie puede osar tocar con la punta de la lengua. La verdad es un secreto. El silencio es su custodio fiel, su amante a sueldo, su verdugo piadoso.

En realidad no nos hace falta la verdad. Sería la perdida de esa sensación unitaria de consabida diferencia, ese ahínco en ser distintos, en expresar y reescribir nuestras vidas como si fueran obras de teatro magistrales.

Con la verdad se terminarían los epistolarios, las conferencias, las novelas, la prensa y los versos. El mundo prescindiría de tantas cosas que lo hacen imperfecto y maravilloso, que sería una pena, una verdadera pena vivir. Más de lo que es ahora, te lo aseguro, sentencia Muñequita en su diario, con fecha y hora, para la posteridad, escribe maliciosa.

 

 

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De la serie ‘El libro de Muñequita’, en proceso. Lien Carrazana Lau. 2008.

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