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La china fuera de la Caja

Arte, Literatura, Cuba y todo lo demás…

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Sociedad…

Menos mascotas y más humanidad

Para que quede claro que no tengo nada en contra de perros y dueños respetuosos.
Para que quede claro que no tengo nada en contra de perros y dueños respetuosos. Yo en 2008, paseando por Huertas, me detuve ante este perrito simpático. (FOTO: L. PLACENCIA)

 

Advertencia: Este texto no está escrito para herir la sensibilidad de los verdaderos amantes de los animales (si lo eres no tengo que enumerar las cualidades que te hacen serlo), ni va dirigido a quienes son respetuosos con el medio ambiente, tienen un buen comportamiento cívico y respetan las normas elementales de educación. Este texto quiere centrarse en quienes, amparados por “un amor incondicional a sus mascotas”, descuidan normas básicas de buen comportamiento en sociedad.

La moda de tener perro

Empezaré por decir que nunca he sido de perros. En mi primera juventud habanera tuve gatos, heredados y regalados, nunca elegidos por mí. La primera fue Clotilde, una gata que ya estaba en el edificio cuando nos mudamos y que se quedó merodeando por casa, “tolerándonos”, y nosotros a ella. Hasta que un día desapareció. Algo similar ocurrió con mi gato Rayuela, lo tuve desde cachorro porque un amigo me lo regaló, y lo cuidé hasta que creció y en una de sus incursiones callejeras por las azoteas de la Habana Vieja no regresó más. Quiero pensar que eligió otro destino para vivir, porque los felinos son bastante más independientes que los perros.  Seguir leyendo “Menos mascotas y más humanidad”

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Dos años en la cárcel, sin juicio

Sonia Garro, la única integrante presa de las Damas de Blanco, su esposo, Ramón Alejandro Muñoz González, y el también disidente Eugenio Hernández Hernández cumplen este 18 de marzo dos años de encarcelamiento.

El régimen no fija fecha para el juicio, los acusan de “atentado, desorden público y asesinato en grado de tentativa”.

10, 14 y 11 años de cárcel, respectivamente. Pero llevan dos esperando. Porque en Cuba no hay justicia, el poder judicial está en manos de un régimen totalitario, dictatorial e inhumano.

Dos años de separar familias; han dejado a la hija de Garro, una menor, sin su madre desde 2012.

Sonia Garro y su esposo Ramón Alejandro Muñoz. (MARTÍ NOTICIAS)

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En cada calle un chivato

Esta noche en casi toda Cuba se repetirá un ritual mecánico: “celebrar” la víspera del aniversario de la fundación, el 28 de septiembre en 1960, de los Comité de Defensa de la Revolución (CDR), organización destinada a vigilar a nivel de barrio las posibles conductas que no se ajusten a las de un revolucionario.

En palabras del propio Fidel Castro: “ver qué es lo que hacen las personas y a qué se dedican”. Es decir, el Gran Hermano comunista, pero las cámaras en este caso son los ojos de los vecinos, que estarán dispuestos a delatarte si no cumples con los preceptos de la revolución.

Pero como casi todo en mi isla, la mayoría de esas fiestas son una pantomima en la que cada vez menos gente cree aunque sigan participando de ella. Ojalá llegue pronto el día en que decidan simplemente no salir a la calle, no formar parte del coro, pero todavía la muerte de los CDR, y de la dictadura, se presenta lenta. Un triste reality de demasiadas ediciones, 54 y ¿pa’ lante?

De mis encontronazos con los CDR tendría mucho que contar, pero esta vez prefiero presentarles un cuento que escribí a propósito de estas fiestas, en 2007, antes de irme de la Isla. El cuento forma parte del libro 33 segundos sobre un tobogán, Premio Nacional Francisco (Paco) Mir 2007, que debió publicarse como parte del galardón, pero al dejar Cuba no se produjo dicha publicación.

Fiesta de los CDR en Cuba. (Foto: CUBANET)

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El infierno del adolescente cubano

Fotograma del corto ‘Camionero’, escrito y dirigido por Sebastián Miró.

La única vez que fui al psicólogo ha sido en la adolescencia, no había cumplido quince años y estudiaba en una escuela en el campo, en régimen de beca, salíamos de pase los fines de semana. El modelo de escuelas al campo cubanas comenzó en los años 70 y hasta hace poco existían, en los años 90, mi época de estudiante, eran las únicas disponibles si se quería luego acceder a la Universidad, ya que los preuniversitarios en las ciudades habían desaparecido, quedando sólo escuelas de oficios, de arte y de deporte. En las escuelas al campo se combina el estudio y el trabajo, el alumno realiza media jornada en labores agrícolas, y estudia en la otra jornada del día. En las noches también se estudiaba, aunque a veces había recreación con grupos de música. Los horarios eran estrictos, guión colectivo del que no podías salirte, con uniforme incluido.  Seguir leyendo “El infierno del adolescente cubano”

La mala educación

Fotograma de 'La mala educación', de Pedro Almodóvar.
Fotograma de ‘La mala educación’, de Pedro Almodóvar.

Cuando estrenaron el filme de Almodóvar en La Habana la gente abarrotó las afueras del cine Riviera, se lanzó contra los cristales, se empujó, pisoteó, golpeó para entrar a la sala de proyección. No es que fueran fanáticos del director español, la película daba igual, es que todo el mundo va al Festival de Cine. Espectadores compulsivos por aburrimiento: el cine costaba aproximadamente 2,50 pesos cubanos, casi la única diversión al alcance del cubano medio.  Seguir leyendo “La mala educación”

Soñar despiertos con una Cuba libre

 

 

Sonido del agua.

Agua corriendo por las tuberías. Agua. Mi maldita circunstancia no es sólo el agua, mar mental que me persigue aún continente adentro, mi maldita circunstancia eres tú, Cuba.
Sonido de la tristeza.

Tristeza traducida en palabras. En oraciones donde se cuenta la verdad, o la mitad de la verdad. Sea como sea, los hechos. Escapar. Antes me escapa. Antes fallecía en el ciberespacio para resucitar en otros cuadrantes, otras invenciones. Estoy triste. Tristeza indefinida. Hace cinco minutos quizá estaba alegre, estaba satisfecha…

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Déjame elegir mis Reyes Magos

Reyes y magos siempre me han parecido historias de cuentos, luego es fácil percatarse de que una vez hubieron reyes, que aún hoy los hay aunque me parezca algo del Medioevo. Y los magos no son sólo esos profesionales del sombrero con conejo y cartas flotantes; existe magia real y la hacen los hombres comunes. La hacemos tú y yo también, ellos, vosotros, todos, un poco cada día, a veces sin saberlo.

Hoy he estado en la Cabalgata de los Reyes Magos en su tramo final, en Cibeles. Bajamos en el Retiro y cruzamos la Puerta de Alcalá, azul, azul, aunque sienta que en mi deficiente imagen no puedan ver la intensidad de los colores, el brillo de la luz, el sonido de la ciudad, las voces a lo lejos de miles de personas, los niños; calle Alcalá abajo, una marea de personajillos con escaleras aglomerándose para ver pasar las carrozas. Seguir leyendo “Déjame elegir mis Reyes Magos”

Letra muerta

Sí, lo reconozco, estoy en "blanco y trocadero" como me dijo jocosamente una amiga por correo. No consigo escribir. Y no es de ahora, es de hace rato. Tengo la mente ocupada en muchas cosas, y/o es tiempo también de enfocarme en otras aristas medio abandonadas de mi vida.

Lo cierto es que los blogs tienen ese puntico de periodicidad, que si no lo mantienes pierdes el interés que puede generar en las personas que te leen. Al final ocurre igual que en otras esferas de la vida. En las relaciones humanas, por ejemplo, cuando el contacto va siendo cada día más distante, cuando la pereza nos gana y en vez de llamar a un amigo preferimos mandarle un mesajito por Facebook, cuando aplicamos el "dejar para mañana" y mañana no termina de llegar nunca… Los cosas se van muriendo. A veces no hay más remedio que dejarlas agonizar hasta el letargo; pero si de verdad importan: no podemos dejar para mañana lo que tenemos que hacer hoy.

Llaméenme fatalista si quieren, pero en muchas historias a veces no hay "mañana". La muerte es quizás el ejemplo más evidente. No tengo mucha experiencia en la materia (obviamente porque estoy viva), pero ya sé me han muerto algunas personas en mi vida y no he podido evitar sentir que se han quedado muchas cosas por decir, abrazos por dar. No pienso mucho en la muerte, no pienso en ella casi nunca, soy incapaz de asomarme al cristal de un ataúd, no entiendo los ritos funerarios, me desagradan los velorios, pero inexplicablemente solían gustarme los cementerios.

En mi época de estudiante de arte visitaba el viejo cementerio de Trinidad. Recuerdo especialmente una tumba muy sencilla, a ras del suelo la enorme placa de metal con el nombre (que he olvidado) y la fecha cerrada. Un cortísimo espacio de tiempo en el medio. La tumba de un adolescente. No sé explicar porqué, pero dejé alguna que otra flor sobre aquel sepulcro desconocido.

En una burda y rápida apreciación, podemos decir que en los cementerios la gente reafirma su condición de vivos. Lo curioso es que en mi caso, aunque respeto los rituales de cada quién, las flores que se cambian cada cierto tiempo, las plegarias frente a la cripta, no comparto esa filiación a ser enterrado en una caja bajo tierra para que otros vengan a tu tumba a sollozar cosas que no podrás oír porque estás muerto.

A veces morimos en vida, quién no tiene su particular lista de fallecidos, esos que por un motivo u otro, han dejado de formar parte de tu realidad, o los has expulsado de ella. Hay muertes que causan alivio en vez de dolor, reconozcámoslo, es tan cruel como humano, pero alguna vez hemos deseado la muerte de alguien del mismo modo que hemos mantenido vivos a muchos en nuestra memoria. El olvido es una forma de muerte. Entre los escombros del recuerdo hay cadáveres vivientes.

Cada vez que un amigo o conocido "desaparecía" de La Habana, y reaparecía en cualquier punto del mundo mandando un escueto correo, una fotografía, era como comunicarme con un espíritu. Hoy yo soy el espíritu para mis amigos en la Isla, la única constancia de mi vida les llega por correo (cada vez menos, porque no estoy exenta del pecado de olvidar lo que no debe ser olvidado); pero esto ya lo sabía antes de emigrar, la verdadera muerte en vida es la imposibilidad de moverte de sitio, la forzada privación de libertad, el e-mail impuesto ante el abrazo físico. Tengo la sensación que este tiempo recobrado desde este lado del mundo y lejos de Cuba, es una manera de revivir, pero a la vez de morir para ese mundo al que ya no pertenezco.

Leí en alguna parte que existimos porque alguien nos recuerda. Y sé que suena metafísico y poético, pero hoy quiero no olvidar a Marcelo, y su particular mundo literario, a Evelyn con sus picantes chistes y su forma desenfadada de ver la vida, a Ermis, ángel y demonio de esa Habana de mi primera juventud, a Ana Ofelia que queriéndolo o no, me acercó a los orishas, al chino que da igual si pasan dos años o cien, si le veo le abrazaré largamente; a tantos otros que están estampados en mi memoria y a quienes hoy no puedo decirles de otro modo que en estas frías letras: Estoy aquí. Aún espero el día del reencuentro. Y lo voy a vivir. Sé que esa Isla no será toda la vida un mausoleo.

Pánfilo: ¿Informe minoritario?

Hace días me viene a la cabeza Minority Reportla película de Steven Spielberg basada en un relato escrito por Philip K. Dick en 1956. El eje central de esta historia se basa en la existencia de los precogs, seres capaces de predecir crímenes antes que se produzcan y que trabajan en conjunto con la policía para dar captura a los futuros delincuentes, encarcelarlos y evitar los crímenes.

La historia se complica cuando el protagonista, un policía de la Unidad de Precrimen, descubre que se convertirá, según las predicciones, en un futuro asesino. Huye en el intento por evitarlo y probar su inocencia.

La película y el relato poseen finales diferentes. Pero ambas plantean una paradoja, esos futuros criminales encarcelados, en verdad son inocentes. ¿Se puede incidir preventivamente en el futuro?

Esta es una historia de ciencia ficción, sin embargo me resulta tan similar a esa ley pre-delictiva o de “peligrosidad” por la que todavía llevan a la cárcel en mi país a las personas desvinculadas laboralmente, o mejor dicho, quienes no trabajan para el Estado.  Seguir leyendo “Pánfilo: ¿Informe minoritario?”

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