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La china fuera de la Caja

Arte, Literatura, Cuba y todo lo demás…

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Vida Digital

Entre el altruismo y la desconfianza

Siempre me sorprende la capacidad altruista de la gente. Yo no lo soy, no al menos de un modo muy visible, quizás el altruismo falso e impuesto de una sociedad como la cubana haya colaborado en mi falta de solidaridad. Quizás haya sido recoger esa sensación por experiencia propia llegada “la hora de la verdad”, pero de eso no me interesa hablar ahora, porque por otro lado he disfrutado de “la bondad de los desconocidos” que ya no lo son tanto.
No soy como mi amiga Chiu que deja su wifi abierto para que en su ausencia lo use cualquier hijo de vecino. Total, ella lo paga y no está. Antes yo pensaba: ¿qué hay de malo en dejar el wifi abierto? Pero la cosa cambia cuando te empieza a funcionar lenta tu conexión porque alguien te come el ancho de banda… No soy de quienes cuelga su perfil en Viajeros.com para “enseñar mi ciudad al visitante y ofrecer alojamiento gratuito”. Veo super guay que existan los voluntarios que cuidan minusválidos y le leen a los ciegos (les leería pensándolo bien, pero quizás lo que yo elija y eso no sería muy filántropo ¿no?); quisiera creer en que hay pensamientos puros y desinteresados que mueven la realidad, creo que de algún modo los hay para que un equilibrio precario nos haga mantenernos medianamente civilizados.
Quizás esos pequeños actos compensen tanta abulia, tanto desinterés, tanto desdén que llegamos a sentir por nuestros semejantes. Yo lo he sentido, he mirado sus rostros en el metro con desprecio, me he burlado de la incultura, de la fealdad, de la obesidad, de la falsa inteligencia, de la pose, del ego, me he burlado de mí en ellos, en el reconocimiento de que para el otro uno es cuestionable, insignificante, ajeno. A veces un oscuro pensamiento recurre: la hegemonía de la inteligencia, del don, del talento, ¿es la verdadera?
La misantropía no me hace feliz porque vivo entre la gente, necesito de ellos para componer el mundo, para que tenga color, armonía, gracia. Porque prefiero descubrir que en lo feo o ínfimo también puede esconderse un segmento de belleza. Porque no puedo evitarlo y vuelvo a confiar en que puedo confiar en la gente.

Internet es compartir

Queramos o no, internet es compartir información. A muchos nos parece ridícula esa foto que cuelga una amiga en Facebook de su último viaje a Malasia, pero también muchos de nosotros queremos dejar nuestro mapa visual, queremos formar parte de esa estructura. Mostrarnos y mostrar lo que vemos.
En Facebook los cubanos de la Isla y los que viven a-islados en cualquier parte del mundo forman una red que les permite entrar en un dialogo que años atrás era muy limitado. Ahora veo fotos de mis amigos de La Habana, ellos logran leer titulares de noticias a las que se suscriben, chatear, compartir textos, tener una presencia en la web, asomar el ojo poco a poco.
De una nota de Claudia que leí el miércoles pasado vi su preocupación por la dificultad de acceder a internet y a sitios como Facebook, y le sugerí que usará Twitter, una herramienta muy interesante para una comunicación rápida y para un intercambio amplio con una comunidad global. También le sugerí que podía investigar como suscribirse a los tweet de noticias para que le llegaran al móvil, le puse de ejemplo el sitio de CUBAENCUENTRO.com en Twitter, que ofrece todos los titulares y link de el contenido completo del sitio.
Es fácil encontrar en la red lo que necesitas, sólo hay que tener un poco de paciencia, algo de lógica, y lo demás como resultado será hasta donde la hegemonía de tu propia inteligencia sea capaz de llegar.
Admiro a esos diseñadores que regalan vectores, a esos programadores de widget gratis, a esos que hacen mostrar su talento como una paladita de suficiencia en el rostro. Hay para quienes no se completa el sentido del conocimiento si no lo comparten.
A mí lo que me pasa es que me resulta aburrido usar Twitter si no lo usan mis contemporáneos, la gente que conozco, con los que comparto y me interesa compartir información, de ahí que le cayera con la pituita de la publicidad involuntaria a mi amigo Kauix hasta que se abrió su cuenta en Twitter.
Claudia me pidió que le explicará sobre lo de Twitter para que ella pudiera hacerlo y explicárselo a otros bloggers cubanos que lo puedan necesitar. Hoy leo un post de Yoani donde habla de un nuevo sitio, GranPa, para que los cubanos de la Isla se suscriban a los RSS de noticias de sitios como Cubaencuentro o el Nuevo Herald, cinco noticias máximo aclara en las instrucciones. El sitio es muy sencillo, cuenta de una única home donde ingresas los datos de registro, y debajo, un discreto botón de donar, (al fin y al cabo ¿hay pecado en donar por proyectos altruistas? pero, ¿eso de los mensajes vía móvil no lo hace twitter también, por qué GranPa sólo ofrece cinco mensajes?¿realmente hay sólo filantropía en este proyecto?)
Mi desconfianza vuelve a saltar la alarma de vez en cuando, ese delirio persecutorio que los cubanos tenemos –CDR mediante-, la espinita de que nada es por la cara, de que gratis en esta vida hay muy poco…
De momento prefiero quedarme a mi margen entre el altruismo y la desconfianza, y construir de manera muy simple este manual de instrucciones básicas para que cualquiera pueda postear automáticamente sus post a Twitter y que la información siga corriendo, vamos a ver hasta donde se puede llegar.

Manual para usar TwitterFeed

La libertad de disentir

He estado descubriendo blogs.De todos tipos, ideologías, discursos, nacionalidades. La web es un universo infinito, mi mapa virtual no cubre ni el 3% de la www. Lo que más me gusta de internet es que todo puede enlazarse, acceder de un link a otro y llegar a sitios insospechados. Ahí descubres que hay mucha gente como tú, pensando y dando a conocer aquello que piensa, que a veces, se parece mucho a lo que piensas tú. Otras gentes te sorprenden por su capacidad para ironizar con la realidad, con un humor que tú no tienes pero que te hace reír, adoro los blogs que me hacen reír, donde blogger y comentaristas completan esa puesta en escena de una opinión, como dice un colega del trabajo: ‘un blog que no tenga posibilidad de ser comentado no es un blog’.

Das con gente a la que no quieres parecerte porque están a muchos años luz de la libertad de expresión que quieres (tienes) en tu vida. Los hay admirables, locos, desarrapados, gente excepcionalmente sencilla y especial, ante los cuales a veces uno se siente algo más cotidiano.

Pero también encuentras en la blogósfera mucho mal gusto y cero imaginación. Mucha cutre chea awful verborrea digital, me agreden los jpg’s pixelados, los banners chillones, los cliché estilísticos en lo visual y lo textual, aburridos blogs post que pueblan la red como la gente ordinaria puebla el mundo.

En la web hay de todo como en la realidad, no hay división, porque necesitamos de la una para llegar a la otra, y viceversa. Muchos hemos utilizado la red para ampliar campos de creación, para exponer y compartir ideas, dejar un calendario de nuestro pensamiento. Lo cierto es que se hace de todo, se vende y se compra, se comparte y reparte, se hace el amor y la guerra, se folla virtualmente, se cibermata, algunos juegan ajedrez, comparten en twitter ideas a lo haiku, alguien lleva su vida como un reality show, exhibe cada día una foto de su cuerpo que envejece lentamente sobre ciudades de este planeta. Hay disidentes de todo, ciberperiodistas, ciberciudadanos de un país sin construir, ciberfamosos, ciberpolicías, ciberlacayos, y podemos ponerle a casi todo la ‘ciber’ conjugación para estar a tono con la duplicación de nuestro mundo en la red.

Comunidades. ¿Será que sigo siendo un animal de manada sin manada?

No me siento demasiado a gusto formando parte de un conglomerado, a la larga no coincido con tanta gente en opiniones e ideas, en proyección y filosofía de la vida, quizás sea el efecto repelente de mi impuesta colectividad insular, quizás es esa certeza de que ‘iguales’ no somos, que en nada nos parecemos, y en eso justamente empiezan las semejanzas.

Después vienen las impostergables referencias, vengo del mismo lugar que otros 11 millones -¿y más?-, cubanos diseminados por el planeta, con ellos comparto la preferencia por los tostones, el recuerdo del período especial(mente jodido), la maldición de una dictadura de 50 años que parecen miles, pero ¿en que me parezco yo a mi vecina del solar habanero, en que me parezco a un periodista independiente que reporta desde Morón, en que me parezco a una bloguera del Vedado que envía post por e-mail a un amigo en Australia, en que me parezco a cualquier otro cubano que ande por alguna calle de Helsinki?

Si un sentimiento me interesa perpetuar de semejanza, aunque estoy consciente que hay miles, si en algo me parezco a otro cubano va a ser en la necesidad de que un día mi país sea democrático, que la libertad de expresión no sea un pecado, que haya derecho a la disidencia, porque disentir es ejercer la libertad.

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Este post es a propósito de una petición de la blogósfera cubana de libertad de expresión, libre acceso a internet, a la entrada y salida del país, libertad a los presos políticos, libertad para Cuba. Debo decir, ejerciendo mi derecho a disentir, que no creo en iniciativas como estas, al menos que el poder mediático rebase lo ’ciberlocal’ y aunque esa “petición” no sea atendida por el gobierno castrista, al menos tenga su eco en el mundo aunque sea para recordar la vergüenza de tantos ojos vendados ante la falta de derechos.

Pensar en Cuba me deja sin opciones, el encierro que viven los que están en el país, esa separación forzosa entre los que están dentro y fuera, detesto laetiqueta de cubanos de dentro y de fuera, pero es “la cruda realidad”, estamos divididos, en muchos sentidos, desorganizados, como me dijo un amigo cuando comentábamos vía chat de las aberrantes discusiones, los odios, y desidias de la blogósfera cubana. Absurdo, pero el cubano odia a su manada. Lo veo y me deja asqueada, aburrida, deseando evadirme en noruega, en finlandesa, en descendiente de otras guerras y otras migraciones, y lo único que me retiene de esa larga carrera de huida es que sé lo que no quiero, no quiero que pasen otros 50 años y todo siga como una ridícula canción pop: igual.

De ahí que pueda ser efectivo, aquello que Ortega y Gasset dijera: “En tanto que haya una persona que crea en una idea, la idea vive.” O como escribiera José A. Pérez: El derecho a la disidencia.

Post back: Free @ internet ya

Free @ Internet ya

Soy blogger, soy popular, y eso nadie me lo quita, eso nadie me lo va a quitar.
China Habanera*

Desde el 2006 me acercaba tímidamente al mundo de la Web, como nos sucede a quienes recibimos la verdad a cuentagotas: un poco de acceso IRC, dialogar con personas desde cualquier punto del planeta, el e-mail como epistolario virtual, vía de intercambio, la Red, un dispositivo para canalizar ideas de otro modo. Sólo un grupo reducido podía acceder a esta comunicación, que hoy se ha extendido en la Isla un poco más, después de legalizar la pertenencia de un ordenador.
En casa le tirábamos una manta por encima a la computadora, estaba en plena sala y los fumigadores-informantes anotarían su presencia como si de un mosquito gigante se tratara. Como consecuencia habrían dos resultados: vendría un segundo inspector menos amable a decomisar el equipo ilícito o vendría el propio fumigador camuflajeado de ladrón. Vendría, de cualquier manera, una candela que nosotros evadíamos cubriéndolo como un gran altar, y lo era.
Lo es todavía, vivimos pegados a la virtualidad, cada uno busca en ella algo distinto. Información, placer, comunicación, negocio, creación… El ordenador es un objeto solitario que te coloca en una plaza cubierta de gente, (lo mejor es que no sudan, no están gordos, cojos, feos, no hay caras largas, nadie choca físicamente contigo pensarán algunos).
Era curiosa mi relación con la virtualidad en La Habana, no sabía lo que era un blog, pero no había manera de averiguar nada, no tenia acceso a Internet. Hacer la revista digital La CAJA de la china fue la manera que encontré de utilizar la red para escribir y mostrar la literatura de los que conocía. Siempre tuvo un sentido muy personal, como postear lo tiene, es mi visión de las cosas a fin de cuentas. No entiendo mucho de esas personas que dicen hablar por miles, y solamente están hablando en nombre propio, porque yo coincida en algo contigo no significa que me puedas anular; la Web deja que hablen todos.
Habría tanta gente en mi país que tendría un blog si tener Internet no fuera un pecado caro, si el pueblo cubano pudiera existir más allá de esa amorfa palabra, representada en Internet por unos pocos. Rostros que se repiten en noticias, entrevistas, fotos, videos, el decorado atrás es un gentío que pasa comprando el pan de la cuota, ajeno a quien posa en primer plano, inocente de que se habla de él, se lucha, se miente, se mata o se resiste en su nombre.

Cuando vivía en La Habana nunca supe quienes eran las damas de blanco, su Habana y la mía eran calles idénticas donde nunca me las encontré con gladiolos en las manos y blancas blancas blancas como si hubiera que limpiar la ciudad. Sólo veía iyabos desde San Isidro a Belén y a Jesús María. Y pensé que podían tener ese sentido de purificación visual en aquella ciudad sucia. Me resulta increíble que alguien esté siendo encarcelado por disentir pacíficamente y el vecino de al lado crea que le han encerrado por delincuente, aún para quien quiera creerlo, esa versión de los hechos no existe en los medios. Ni asesinatos, ni balseros, ni presos políticos, resguardado está el pueblo de imágenes que puedan herir su sensibilidad, resguardado está de la verdad, tenga ésta el tono que tenga. Una verdad que me pisa los talones, hoy descubro la otra parte de Cuba que no veía, y la que una vez fue mi verdad, la vivencial, la sentida, hoy se va diluyendo en chistes, canciones recurrentes, recuerdos que dan paso a otros, un viaje de superaciones.
Empezé este blog en 2008 y aún no sé bien que es ser un blogger, debí buscar en la Wikipedia, pero prefiero averiguarlo por el camino, a estas alturas si el manual de blogger existe no lo quiero. ¿Blogger profesional, eso existe?
Bloggear es un asunto personal, no se salva a la Patria bloggeando, no se funda una nación en el ciberespacio. Ser blogger está de moda. Mola. Es gratis, es divertido, es hobby, es necesidad, es negocio, es cool, es progre, es way, es una oportunidad, es una adicción, un masoquismo, un performance, exhibicionismo, egolatría, comunicación, una actitud ante la vida…
De una manera u de otra, estar en Internet completa la existencia contemporánea, teclear tu nombre en google y formar parte de una lista intangible de gente que burla las fronteras. Bloggear es conjurar la libertad, puede parecer poco, pero cuenta.
Free @ Internet para Cuba ya.

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*Parodiando uno de esos temas que se vuelven dichos callejeros, Soy Cubano, yo popular de la Charanga Habanaera.

Regalitos de Internet

Navidad con Apple

Uno de mis sueños cubanos era tener una Mac.
Era sobre todo un deseo de Lindomar que yo compartía, deslumbrada por los colores del ambiente tiger que unos asiáticos habían ‘cachareado’ para que corriera sobre PC.
En Apple, el diseño y el buen gusto, tanto del hardware como del software, nos fascinaba, pero en Cuba sólo unos pocos elegidos podían tener un ordenador Mac. Bueno, tener un PC ya era complicado antes de la reciente liberalización comercial de los ordenadores en la Isla a principios de este año, y aún eso sigue sin significar mucho debido a sus elevados precios y a los empobrecidos bolsillos de los cubanos.
Mi sueño, sin embargo, se cumplió en España. Ahora formo parte del mundo Mac, desde mi primer empleo (un estudio de diseño) hasta la oficina de la redacción donde hoy trabajo usan tecnología Apple, Lindomar también cumplió su sueño y lo comparte conmigo, pero lo que me hace quizás feliz de manera particular es tener mi ‘personal computer’*, un simpático ‘huevito’ prestado (mil gracias a Y.) desde el cual escribo este blog, mis cuentos, leo en internet, trabajo los fines de semana y cumplo parte de ese sueño a medias todavía, pero resuelto de algún modo, hasta que pueda una de estas navidades venideras, sucumbir a anuncios navideños, y llevarme de un Apple Store una Mac book pro por ejemplo…
Porque si hay que soñar, soñaré en grande.

Campaña publicitaria de Apple en Navidad


*Para alguien como nosotros que realizamos nuestro trabajo casi íntegramente usando un ordenador, es muy complejo compartir el mismo, siempre hay uno que se queda sin trabajar, mientras el otro resuelve. Sin olvidar que el término ‘personal computer’ lo dice todo.

‘Zapping’, consulte a su médico, puede ser peligroso…

Un día me puse a hacer zaapping y busqué por youtube esa televisión surrealista que veía en Cuba. Se me ocurre que no ha cambiado mucho, pero puede que sí.
Mi madre y yo vemos ‘Anatomía de Grey’, una serie del ‘enemigo’ que trasmiten en la televisión nacional, ¿adquirida cómo?, pero quizás a mi madre le hayan ‘moralmente’ suprimido las escenas de sexo de los ‘buenos’ doctores. Como si la inteligencia estuviera en oposición al sexo, como si fuera un pecado follar, templar, singar… ay, qué he dicho, suprimir esa parte, dirían esos censores pajizos.
La televisión es idiotizante y lo digo yo que ante ella me he idiotizado más de una vez. ¿Es para la gente solitaria? ¿Para los que no desean hablar y es más fácil callarse con cosas moviéndose delante?
Con el pretexto de dominarla nos hemos dejado domesticar, y tenemos esa dosis exapta de idiotez que la televisión nos regala.
De la medicina hablaré otro día. ¿O de la cura? Bueno, de las dos.

‘Zapping’
(Imágenes de Televisión Cubana)

Volvemos tras la publicidad…

El mundo fluye continuamente: un hombre en Grecia está grabando un video para dejarlo en el espacio cuando viaje como turista a otro planeta. El artista Ernesto Leal en Cuba ya compró un terreno, su parcela ‘martiana’ (y que conste que no me refiero a Martí). Alguien está borrando datos de un móvil ajeno, pirateando información de un ordenador, robándose la agenda de un político, leyendo un libro prohibido. Un trompetista sopla tan fuerte que las partituras que está tocando echan a volar, se pierden a lo lejos por edificios madrileños.
Porque tú necesitas información…
Estos pueden ser 30 segundos de publicidad de un noticiario español. También pueden ser los titulares o simplemente pueden ser estas palabras. Pero algo es seguro, es el fluido del mundo.
A veces me gusta hacer zapping, sobre todo a la hora de la publicidad. Así que no culpo a nadie si quiere cambiar de post, porque está vez miraremos un poco de ‘anuncios’.
He tenido la suerte de acercarme sutilmente –desde abajo, que es como más descarnado logras ver en ocasiones– al mundo del diseño y la publicidad. Desde Cuba la visión era muy ingenua, (también es por el país, porque soy el resultado de un país, su Muñequita irrompible, que cree saber de todo y no sabe de nada que no sea su mundo: la isla sótano Underground).
En el Festival de Cine de La Habana hace años ponían spot publicitarios –como siempre apegados a los términos del ‘enemigo’–, recuerdo que eran anuncios de cerveza Cristal, desodorante Rexona, Ron Habana Club entre otras marcas; de la calidad visual no recuerdo nada, supongo que no eran recordables, pero al menos marcaban la diferencia, en el cine, de la total omisión de este tipo de publicidad en la televisión.
En Cuba no hay publicidad, la televisión pública (y única) de la Isla sólo tiene propaganda política y social, está última, siempre pasando por el filtro de la primera. Igualmente carecemos de referencias externas, no hay información de lo que es PUBLICIDAD, así, en mayúsculas, tenemos vetado el reino del consumo.
Dirán algunos por aquí: ¡qué suerte tenéis! Pues sí, tenemos mucha suerte de no tener que lidiar con una película interrumpida 10 veces por anuncios del Corte Inglés, Dolce & Gabana o Vodafone. Es una suerte no tener que ver una y otra vez los mismos anuncios que se quedan en la cabeza a la hora de dormir, y que hacen que algunos compren compulsivamente champús Pantene, cremas exfoliantes y comida para gatos. Es cierto, no tenemos esa plaga que es la teletienda, pero tenemos la Mesa redonda, las campañas para contrarrestar la automedicación –campaña surrealista: en las farmacias cubanas los medicamentos sólo pueden ser comprados bajo prescripción medica y a veces ni con ella logras acceder a un simple paquete de vitamina C–. Campañas para apoyar a esos ‘cinco héroes prisioneros en el Imperio’, y algunos anuncios de conciertos. De la factura visual mejor pasemos página como si le diéramos rápido al mando y cambiáramos de canal. La Televisión cubana parece venir de otra dimensión del tiempo, la imagen es inevitablemente opaca, distante.
Pero hacer zapping en Cuba no sirve de nada, cada canal es una mimesis del otro, en todos te ‘venderán’ la única historia posible. La de ‘ellos’.

Desde el Mundo los que sintonizan el ‘canal’ Cuba auguran cambios. ‘Cambios’ dice estar haciendo el nuevo gobierno, pero como mismo ni los que miran saben muy bien lo que ven, el gobierno no es tan ‘nuevo’, (más o menos seis años se llevan un presidente de otro, menuda juventud a una suma de iguales convicciones inamovibles). La sensación de que en mi país nada se disloca o regenera es una condición casi celular de mi pensamiento, la raíz está malograda, lo que pasa no deja de asombrarme, pero es sólo momentáneo, hay mucha inutilidad y desdén en esas pequeñas libertades inalcanzables, por falta de otras esenciales.
Nada me extrañará que pronto algunos anuncios de publicidad sobre telefonía móvil, ordenadores y puntos de venta de microondas desfilen sutilmente por la pantalla de los televisores chinos de miles de cubanos. Se alegrarán claro, siempre un poquito de fe, unas gotas, no mitigan la sed, pero alegran al que cree, por ingenuidad o por resignación, que están haciendo algo por él. A otros les dará lo mismo, hay quienes tienen preocupaciones más difíciles y saben que todo eso es ridículo, como lo fue mucho antes cualquier absurda limitación. Como me dijera una amiga en un mail hace sólo un día: Esto está peor que como lo dejaste.
Mientras vamos haciendo zapping de un sueño a otro, los de adentro imaginando como es el mundo afuera, todavía inexistente para muchos como para los hombres que nunca han visto el mar. Los que arribamos a esta realidad fuera de Cuba estamos como zombies que resucitan a la vida, esos bebés gateadores que pasan, como escribiera Iván de la Nuez, bajo una terapia de choque, del hogar imperfecto a la intemperie perfecta. Desgajados, en fin, de su pequeña vida anterior para entrar en la supervivencia inabarcable.
Estigmatizados por una condición que nos rebasa, el hecho de sentir que eres el resultado de algo que no elegiste, que te tocó ‘por la libreta’, desde la primera edad donde, como esos niños que ahora escucho gritar como gaviotas en el receso escolar, éramos muy pequeños para entender que ese ‘mundo nuevo’ había caducado mientras seguíamos mirando muñequitos rusos que ni los mismos rusos veían.
Hoy sé que ese mundo prometido no es más un dinosaurio de tierra desmoronado sobre el Mar Caribe, mientras los turistas siguen comprando banderitas con el Ché y maracas en la Catedral y la gente habla mucho pero aquí no pasa nada, como dice la canción, aunque ahora se desdibuje mi ‘aquí’ en una doble condición: estar lejos, pero pendiente de que haya algo más que vana publicidad de esos ‘cambios’ que deseamos ver ante nuestros ojos.

Plantar Bandera

Todo el mundo quiere tener un blog. Yo también, por supuesto. No soy demasiado diferente.

Soy la nieta de padres desheredados. La Muñequita a imagen y semejanza de nadie.
De la generación post-muro, post-exilio, post-Cuba…
¿Generación Post? Seguir leyendo “Plantar Bandera”

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