Foto 3: EL CUERPO
Me desnudé para recuperarme, casi me perdía dentro de las ropas, apenas oía el latido suave del corazón, rítmico. Me desvestí y no me miré en el espejo, pero ahí estaba la piel, joven aún, como puede no la vea dos veces, es como el río.
Ayer cuando me bañaba noté que su color no era el mismo, la luz del bombillo incandescente le daba una tonalidad sombría. Después del baño la piel fue más blanca y suave. Como es luego de todos los baños de los días anteriores. Sin embargo, aquella piel y ésta eran distintas. Mi Cuerpo era un traje que respondía a las exigencias de un espacio donde yo era otro objeto, donde la luz, la temperatura, la hora, los colores de los otros objetos, dirigían el camino para que él, mi Cuerpo, mutara discretamente, sin necesidad de una increíble cantidad de años. Sigue leyendo



















