Al día siguiente de haber inaugurado CLOSED sentí un vacío, la ausencia de la carga, del estímulo y de todos los días acumulados que se desvanecieron. Uno se queda algo débil, hay que recuperar la rutina y bajar la intensidad.
Algunos que ven desde afuera este proceso no se hacen una idea exacta, y los entiendo, el resultado puede parecer sencillo: fotografías en la pared, proyección, un televisor emitiendo imágenes, pero lo cierto es que cualquier empresa que implique materializar una idea conlleva esfuerzo, y por eso estábamos contentos el martes pasado.
La exposición es un proyecto inaugurado y en algo me equivocaba cuando decía que estaba empezando una vida desde cero. Me siento realmente contenta porque es muy difícil vivir la rutina del emigrante y defender lo que a uno le gusta hacer, lo que se es, en definitiva.
Puede parecer un camino a contracorriente, pero puede que sea el único camino que me corresponde.