Luego de estar casi diez años intentando procrear, varios abortos* mediante, con la certeza desde 2009 de que, por el momento y no sé hasta cuándo, mis hijos no nacerían en Cuba, hoy lo de “nadie es profeta en su tierra” viene a ser casi un eslogan irónico de mi actual embarazo: “Faithless”, así se llama mi primer hijo, nacerá en México, y es un libro de cuentos eróticos.

Pudiera abundar en su genealogía, en cómo se fraguó este proyecto y en la historia que entraña, dentro y fuera de sus páginas, pero ya tendremos tiempo de oír sus pulsaciones textuales, de saber cuál es la naturaleza de su sexualidad, con qué palabras y cómo las dirá…

Hoy sólo quiero presentarles su radiografía, como madre orgullosa, al fin y al cabo; y compartir mi felicidad. Agradeciendo al padrino, Sergio. A. Santiago Madariaga, @Hterefit para quien le conoce de Twitter, por regalarme este sueño, y a Rafael Zamudio (@reiben) por las maravillosas palabras de contraportada.

Ahora sólo queda esperar a que nazca… ¡Falta poco!

Portada de 'Faithless' (2011)
Portada de 'Faithless' (2011) Foto: Dzoara Fonseca.

Historias de una permanencia agresiva en la memoria, desgarres emocionales donde la lucidez creativa empuja a una lectura voraz como un monzón, como el mismo sexo, como si no hubiera otra manera. Porque no hay otra manera de leer este libro que sintiendo que la vida se acaba en una última e imprevista erupción de placer. Placer del cuerpo, sí, de la carne, de la mano que por su cuenta se dispara hacia la entrepierna y se aferra ahí como una espora salvaje. Pero también placer estético, placer del cerebro, que es verdaderamente el gran órgano sexual del hombre, como nos enseñan estos cuentos que estimulan hasta los pasajes más ocultos de la imaginación. Historias con una visión cinematográfica y de rica tradición literaria, donde el movimiento de los ojos juega con las palabras, con las frases, con los recuerdos, con la evocación del aroma y del sonido, de todos los sentidos. Historias para leer una y otra vez, en voz alta y frente al espejo, en total desnudez. Historias que nos cuentan cómo contar una historia, tocando siempre esas fibras más sensibles del cuerpo: el vientre y la cabeza. Historias que, como dice en alguna parte una narradora que se pregunta si puede alguien escribir literatura erótica con las dos manos, me hacen preguntarme a mí si alguien puede leer este libro con ambas.

Rafael Zamudio

*Desde los 14 años tuve pretensiones de escribir aunque ni sabía qué era eso, lo hacía de modo automático, pero en 2001 comencé a exteriorizarlo y compartirlo, a construir futuros hijos-libros, creaciones que se tornaron en compilaciones de cuentos: “HyperMundos” (2006), “Llamar de Alaska a Hawái o viceversa” (2007), “33 segundos sobre un tobogán” (2007) y “Cuentos para llegar al otro lado” (2008). Abortos que nunca llegaron a publicarse en Cuba pese a recibir premios y menciones.

Anuncios